viernes, 22 de enero de 2016

Educar sin religión

Por Elena Pascual Ibarra 

Numerosos estudios determinan que los niños y niñas criados en ambientes laicos resultan más solidarios que aquellos educados en familias religiosas. 

Tras finalizar la navidad, una época en la que el consumo se vuelve exacerbado y compulsivo, justificado por la celebración de varias fechas relevantes en la vida de Jesucristo, debemos cuestionarnos su impacto en los protagonistas de estos días: los niños y las niñas que reciben regalos sin límite para festejar el nacimiento de cristo y la llegada de los tres Reyes Magos a Belén.

En noviembre de 2015, la revista norteamericana Current Biology publicó un estudio realizado a 1.170 niños y niñas de diferentes creencias y nacionalidades con edades comprendidas entre los 5 y 12 años.

Todos ellos participaban en un juego que consistía en compartir unas pegatinas que le eran entregadas al sujeto al comienzo de la sesión.Se determinó que aquellos que se declaraban ateos eran más generosos que los niños con creencias religiosas, que manifestaban un carácter más dispuesto al castigo y con mayor intención de juzgar a sus compañeros. Este comportamiento encaja con la dinámica cristiana de pagar por tus pecados, cualquier actitud puede obtener el perdón de Dios mientras el castigo sea cumplido.

Otro de los estudios que favorecen a una educación laica es el realizado por la revista Personality and Social Psychology Review, que relaciona la inteligencia con la creencia en Dios. A través de test de inteligencia y cuestionarios con preguntas similares a:  ¿Suele acudir a misa durante el fin de semana? Resultó que de los 63 grupos de personas sólo 10 se mostraron devotos de la fe cristiana mientras el resto negaban tajantemente la existencia de Dios, casualmente aquellos 10 test coincidían con los que se habían declarado católicos.

Puede que determinadas personas confíen en la religión el poder de transmitir a sus retoños una educación fundamentada en el bien común, la solidaridad con el prójimo, el respeto a los demás... Sin embargo, Phil Zuckerman,profesor de sociología y experto en religión y familia en Estados Unidos, sostiene que los entornos ateos propician un razonamiento crítico independiente sobre la vida, ademas de una mayor racionalidad para resolver problemas y una mayor empatía con los demás.


La educación secular se construye en torno a una máxima:

“ Trata a los demás como querrías que te tratasen a ti ”

Los padres ateos educan a sus hijos sin usar el perdón o el castigo, en su lugar fomentan hacerles responsables de sus propios actos y ayudarles a formar unos principios por ellos mismos. Cuando los pequeños formulan preguntas que a los adultos les resultan incómodas no deberían dulcificar las respuestas con fábulas, tienen que contestar de una forma adecuada a su edad pero sin faltar a la verdad.
Para los padres que educan a sus hijos en el ateísmo, los temas como la sexualidad o la muerte no son un tabú, simplemente abordan la pregunta con suficiente delicadeza para que no se formen una idea errónea.
Numerosos estudios que afirman que los niños ateos cuando llegan a ser adultos son menos racistas, menos vengativos, menos militaristas, más tolerantes y más sensibilizados con el medioambiente. Pero a pesar de todas las ventajas que presenta esta manera de educar, aun estamos muy lejos que normalizarla pues todavía la gente se escandaliza cuando hay niños en clase que sabe quienes son en realidad los reyes magos, saben que no vamos al cielo cuando morimos o que los bebes no vienen de París. No es fácil desprenderse de la presión social pero no cabe duda de que saldríamos beneficiados si dejásemos el misticismo tan solo para aquellos que lo soliciten.

1 comentario:

  1. Sin dudar de las fuentes y estudios mencionados, creo que esta afirmación tal vez sea un poco osada.

    "Los padres ateos educan a sus hijos sin usar el perdón o el castigo, en su lugar fomentan hacerles responsables de sus propios actos y ayudarles a formar unos principios por ellos mismos."

    Independientemente de su origen, toda forma de pensamiento, y por tanto toda educación, se sustenta sobre un sistema de valores que serán introducidos a los niños y también adultos. Creo que problemas como la utilización del castigo, la supuesta libre configuración de valores, el pensamiento crítico o la adaptación de los contenidos (dulcificación de la verdad) no son exclusivos de un pensamiento religioso o ateo y se pueden dar en ambos casos. Ateísmo no es sinónimo de una metodología educativa concreta.

    ResponderEliminar