domingo, 1 de febrero de 2015

El Quijote y poco más


Por S.V.A

“Un curso de literatura no debería ser mucho más que una buena guía de lecturas”

Gabriel García Márquez

Leyendo los informes de Pisa In focus me llamó la atención uno publicado en septiembre de 2011 titulado ¿Leen actualmente los estudiantes por placer?. Gran pregunta.  Al leer detalladamente el articulo me quedé con las siguientes afirmaciones. “Leer por placer diariamente está asociado a un mejor rendimiento en PISA.” “Los estudiantes que se involucran en una amplia gama de actividades de lectura tienden, mas que otros alumnos, a ser eficaces en su aprendizaje y a tener un buen rendimiento en el centro escolar”. “En promedio, los alumnos que leen diariamente por placer tienen una puntuación superior a un año y medio de escolarización a los que no lo hacen.”  Y por último observo, a través del informe, que el promedio de estudiantes que lee por placer diariamente tiende a descender en un número elevado de países.  En definitiva,“actualmente hay menos alumnos que leen por placer, aunque la lectura diaria por placer esté asociada a un mejor rendimiento en las escuelas y a un dominio de la lectura cuando sean adultos”. Desde luego todo esto es preocupante y supone un verdadero reto futuro para familias y educadores.
Pero, ¿qué es lo que realmente propicia este descenso?, ¿existe realmente intención en España de fomentar la lectura?. Desde mi punto de vista, el problema surge ya en edad temprana. Nosotros como padres ya imponemos a nuestros hijos lo que tienen que leer. Les compramos libros acordes con nuestros gustos sin tener en cuenta los suyos propios. A nivel educativo, los colegios se preocupan sobre todo de enseñar a leer cuanto antes y no tanto de inculcar el gusto por la lectura, obligando ya a niños de 4 y 5 años a rellenar fichas de lectura de los libros que cogen en las bibliotecas. Este comienzo no es muy alentador teniendo en cuenta que Finlandia, país que se sitúa siempre en los primeros puestos en comprensión lectora en los índices de PISA,enseña a leer a sus niños a los 7 años. Si en el comienzo la experiencia no es muy satisfactoria, para muchos niños la cosa se agrava conforme pasan los años cuando, en muchos casos, el único contacto con la literatura es a través de libros que les obligan a leer en clase. El Quijote y poco más. Y es que muchos institutos carecen de libros adecuados, de bibliotecas  acordes con los gustos y necesidades de los estudiantes de secundaria e incluso carecen de profesores que sean lectores habituales. Muchos docentes de lengua y literatura obligan de manera demasiado drástica a leer los clásicos y lo único que consiguen así es que la lectura se convierta en una obligación. Crean animadversión hacia los libros.
En mi opinión lo primero que habría que hacer es ver qué libros podrían acercar la lectura a los adolescentes, averiguar qué les gusta leer que no tiene porque ser “gran literatura”. Lo importante es que lean, que adquieran vocabulario, que mejoren su comprensión lectora y los grandes autores vendrán después. Los jóvenes no leen mal, están aprendiendo a leer y por eso necesitan ayuda, colaboración por parte de los adultos que les rodean, de los más expertos. El proceso de aprender a leer es un proceso que no termina en primaria, que sigue a lo largo de toda la secundaria. Y es que pocos países cuentan con profesorado especializado en lectura en los propios centros para apoyar a los otros profesores y a los alumnos, aún a sabiendas de que las dificultades lectoras se pueden resolver de manera más efectiva si se tratan lo antes posible. Solo existen en Europa especialistas en lectura disponibles para ayudar a los profesores en Irlanda, Malta, Reino Unido y los cinco países nórdicos. En España no hay ni en primaria ni en secundaria  la figura del “ Coordinador de Lectura” tal y como se proponía en el anexo III de la LOCE. Aunque la LOGSE y la LOE introdujeron cambios relativos a esto bastante ambiciosos, la realidad es que tampoco hay una programación sistematizada de lectura, ni de escritura, ni existen  planes lectores concretos (la LOMCE si establece que los centros deberán tener un plan lector, veremos a ver como se lleva a cabo). Se tiende más bien a enfocar la asignatura de lengua y literatura desde un punto de vista gramatical e histórico mientras que yo soy más de la opinión de José María Merino que dice  que ” sería más efectivo desde la perspectiva de la edad del alumnado y de su formación en materia de literatura, que un centro educativo sea, sobre todo, un taller de lectura. Pues solamente leyendo se aprende a escribir.”
Otro problema real es la falta de bibliotecas, tanto escolares como municipales, con libros adecuados y asequibles para el adolescente. Libros de literatura juvenil, acordes con sus intereses. Libros que Daniel Cassany (escritor, investigador y profesor universitario en la Pompeu Fabra) llama “libros anzuelos” cuyo objetivo es conseguir lectores. Es importante que los jóvenes puedan ver que la literatura conecta con sus intereses y que no es algo ajeno y distante que no pertenece a sus inquietudes. Se trata de averiguar que les gusta leer, sus gustos no tienen porque ser uniformes nide literatura de alto contenido estético. No importa el formato en el que lean, sus lecturas tienen que dar, sobre todo a esas edades, respuesta a sus planteamientos en relación al mundo extraño que les rodea. Y esas respuestas tienen que poder compartirlas con otros. En España faltan espacios donde los jóvenes puedan compartir de manera desenfadada sus experiencias literarias.
Un modelo a seguir, en cuanto a bibliotecas, sería el de Finlandia, país que tiene 14 bibliotecas por cada 100 000 habitantes, en las cuales muchas permanecen abiertas 24 horas para los estudiantes (no como en España que cierran los domingos día ideal para frecuentar la biblioteca) y que tienen títulos muy variados. Además en este país, uno de los primeros en comprensión lectora, los niños no solo tienen contacto con los libros sino también con sus escritores, que van a los colegios y a las bibliotecas a dar charlas o talleres.

Sala de lectura de la biblioteca de la Ciudad del Arte y el Diseño de Helsinki.
En definitiva, para conseguir frenar el descenso de jóvenes lectores, habría que cambiar el enfoque de la asignatura en secundaría, dejar a los jóvenes más tiempo libre para leer y no cargarles tanto de deberes, mejorar desde pequeños la experiencia de lectura, ampliar nuestro servicio de bibliotecas, acercarnos al modelo finlandés (eso si, adaptándolo a nuestras características culturales) y conseguir que,con los años, la lectura sea en nuestra sociedad un hábito arraigado. Lograr que nuestros niños vean como nosotros leemos, hacer que la lectura sea una experiencia familiar que sirvapara satisfacer la curiosidad y los anhelos de todos nuestros jóvenes. Porque la lectura contribuye a enriquecernos como personas, nos hace ser más críticos, más imaginativos, mas creativos, nos hace escribir mejor y mejora las relaciones humanas. El saber comprender un texto y sacarle todos sus matices , no quedarse en el primer nivel de interpretación, les ayudará a ser más inteligentes y más críticos con las toneladas de “infoxicación” que recibirán a lo largo de sus vidas.

Referencias:

www.oecd.org/pisa/pisaproducts/pisainfocus/49184736.pdf
http://www.usergioarboleda.edu.co/gramatica/lectura_en_jovenes.htm
http://servicios.educarm.es/templates/portal/ficheros/websDinamicas/154/un_plan_lector.pdf
http://cultura.elpais.com/cultura/2014/10/02/babelia/1412266622_185872.html
http://eacea.ec.europa.eu/education/eurydice/documents/thematic_reports/130ES_HI.pdf

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