miércoles, 14 de enero de 2015

Educación experiencial

Por Zarapallada

El proceso de aprendizaje puede ser analizado desde varios puntos de vista, por lo que existen distintas teorías.
La teoría del aprendizaje experiencial está obteniendo especial importancia últimamente, lo que puede entenderse teniendo en cuenta las actuales tendencias educativas y las demandas sociales.
Una de las competencias más reclamada es la relacionada con la habilidad de aprender de forma autónoma. Esta garantiza que la persona sea capaz de responder a una sociedad tan rápidamente variable como la nuestra.
El aprendizaje experiencial ofrece la oportunidad de enlazar la teoría y la práctica.
M.K. Smith indica que uno de los rasgos característicos del aprendizaje experiencial es que involucra al sujeto en una interacción directa con aquello que se está estudiando, en lugar de una descripción intelectual. No obstante, este autor pone de relieve que no basta la experiencia para asegurar el aprendizaje, sino que éste está íntimamente ligado a un proceso de reflexión personal.
Sin embargo, actualmente no existe un marco teórico aceptado para explicar el este tipo de aprendizaje. Algunos autores han tratado de establecer un marco conceptual, para el estudio del aprendizaje ligado al desempeño de tareas profesionales, entendiéndolo como una forma de aprendizaje experiencial.
En su intento, repasan teorías previas sobre aprendizaje experiencial, utilizando como origen el modelo de Dewey, retomado posteriormente por Itin.
Dewey insiste en el potencial de la experiencia para fomentar conocimiento, el aprendizaje se inicia a partir de una experiencia concreta, la cual es analizada por el sujeto a través de la reflexión y la conceptualización.
El marco teórico de Itin define el aprendizaje experiencial como un proceso en el que el aprendiz es animado a formular hipótesis, a experimentar y a aplicar su creatividad para buscar soluciones, desarrollando conocimiento.
Otro de los modelos sería el de Raelin, quien defiende el potencial de la interacción con la realidad para desarrollar nuevo conocimiento. Desde su punto de vista, la formulación de problemas en contextos multidisciplinares y la necesidad de buscar soluciones involucran al sujeto en procesos cognitivos, que implican un aprendizaje mucho más profundo y rico que aquel que tradicionalmente se ha llevado a cabo en las aulas.
Otro de los modelos teóricos que pueden resultar relevantes es el de Epstein, quien defiende que tomar conciencia de la participación del cerebro emocional en el procesamiento de nuestra experiencia, puede ayudarnos a adquirir un mejor conocimiento, control y aprovechamiento de nuestras potencialidades.
Todas coinciden en el valor de la experiencia para fomentar conocimiento. Aunque también existe acuerdo en torno a la idea de que, no basta la experiencia para crear aprendizaje. Por ello, todas señalan el papel clave de la reflexión para garantizar la creación de conocimiento a partir de la experiencia.
La enseñanza formal tiene una serie de limitaciones, impuestas, entre otras causas, por el espacio en el que se desarrolla. En cambio, tal y como indica su nombre, el aprendizaje experiencial se inicia a partir de una vivencia rica en estímulos, que promueve en el individuo la necesidad de buscar explicación a lo percibido. Por lo tanto, las salidas educativas se caracterizan tanto por fomentar el interés del sujeto por aprender, como por ayudar a la construcción de un conocimiento contextualizado.

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