viernes, 7 de febrero de 2014

Sobre el Informe PISA

Por Dahi

El aprendizaje y la educación hoy en día se valoran según unos resultados cuantitativos, valorados según contenidos y materia por cada uno de sus profesores; resultados académicos que puedan servir de referente para una estimación sobre su productividad y capacidad de aprendizaje para desempeñar una labor el día de mañana.
Los informes PISA, es la base más extendida para valorar dichos resultados. Lengua y matemáticas como sus dos grandes pilares de conocimiento y referente, sobre los cuales juzgan las capacidades educativas de un país. Cierto es que la lengua extiende la cultura, la información y el conocimiento, y ¿quién podría negar que las matemáticas resuelven problemas? Desde luego uno no puede negar que son materias de gran importancia pero déjenme cuestionarme hasta qué punto es sensato hoy en día tomar solo dos cualidades como representación de la educación de una persona, y no quiero decir ya de un país.
Podría empezar hablando de las inteligencias múltiples de Howard Gardner vigentes desde 1983 pero me gustaría más un poco más directo, e iniciare mi ataque desde el punto de vista de los resultados. Una de las definiciones de la educación es enseñar a desenvolverse en la vida, darles una serie de capacidades con las cuales el individuo pueda ser independiente física y psicológicamente, pero sobretodo que sea un individuo social y productivo. Si, productividad, una productividad que preocupa especialmente a los informes PISA, ya no académica sino económica, puesto que pareció quedar demostrado que a mejores resultados en la educación mejores resultados económicos. Pero aquí llega la trampa, el producto.
No hay mejor productor que un genio, y no hay mejor producto que el de un genio, pero ¿qué es un genio? Una persona sumamente inteligente en el manejo de la lengua y la matemática parece ser. Siento esta pequeña mofa, pero he creído oportuno resaltar que la diversidad de la genialidad, sobretodo porque una de sus mejores definiciones es la de genio como persona capaz de desempeñar maravillas en su campo. Cierto es que los genios pueden ser escasos, pero hay una pauta interesante de la cual podría sacarse buen provecho y no es el genio, sino la genialidad.
Genialidad con capacidades, capacidades con producto. Casi podríamos decir que el índice de genialidad de un individuo es la calidad o la cantidad del producto de realiza, entonces ¿Por qué seguimos limitándonos a las competencias lingüísticas y matemáticas? ¿Acaso tendría que preguntarle a Velázquez por sus conocimientos en matemáticas, o a Einstein por las novelas que hubiera leído? No quiero caer en una obsesión por el producto perdiendo quizás el referente de la educación y basándonos solo en el hombre como una maquina empresarial, en la que a lo mejor sin quererlo nos hunden estas dos asignaturas. Sino, entre otras cosas, porque la diversidad del individuo se pierde, el término independiente también y mejor no hablar de la genialidad. Sobre todo porque, como vamos a desarrollar las capacidades potenciales de un genio si no las tenemos en cuenta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario