jueves, 13 de febrero de 2014

Hablando de aspirinas

Por David Hidalgo

Casi desde el primer día que empecé a estudiar el Master de Profesorado me rebotaban en la cabeza con regularidad asombrosa las palabras “a ser profesor se aprende enseñando lo mismo que a nadar nadando”. Después de unos cuantos meses de teoría y de tan bonita frase, empezaba a preguntarme por qué estaba estudiando.  Valoraba la teoría y me centraba en el tipo de profesor que debería de ser sin tener ni pajolera idea de la realidad. Al menos me quedaba el consuelo de no ser el único desorientado, pues a pesar de haberme dado tantas formas de dar clase y justificaciones tan bien justificadas, solo había una cosa en la que todos se ponían de acuerdo: Lo que funciona con unos, no tiene por qué funcionar con otros.
¿Entonces por qué tendemos a generar un marco tan standard de enseñanza? O mejor aún, ¿por qué cuando algo no funciona en ved de cambiar, seguimos insistiendo con lo mismo más tiempo y más fuerte? Al igual que no por tomarnos más aspirinas se nos va a cicatrizar antes la herida, que por cierto nos hicimos después de tanto señalar, quizás sí haga que nos duela menos. Al menos lo intentamos, dicen, hicimos todo lo que pudimos pero no había manera, afirman, el pobre es un zoquete. Esto es algo que comprobaron los primeros informes PISA.
Observando la evolución en los resultados de las pruebas, contrastaron primero los recursos invertidos y segundo,  la cantidad de horas que dedicaban los alumnos a los estudios, escolares o extraescolares. Podría parecer significativo que un colegio con mejores aulas, más material y medios informáticos tuvieran mejores resultados en la enseñanza, seguro…pues hubo sorpresa. Podría también parecer que a  los chavales que les cuesta, meterles en academias, cogerles profesores particulares, o mejor aún, ampliar las horas de colegio les haría sacar mejores notas….y también hubo sorpresa.
En ninguno de los casos se encontró una relación directa entre la inversión de tiempo y dinero con la calidad de los resultados siempre y cuando no se aplicasen modificaciones en el sistema educativo. Cada alumno tiene una forma de aprendizaje personal, cada clase, cada país, cultura. Una manera de despertar su interés y desarrollar mejor sus capacidades. Y si el sistema de enseñanza que le aplicas no es compatible o no tiene efecto sobre su sistema de aprendizaje los resultados, por mucho que se insista, serán ínfimos o incluso negativos. No por tomar más aspirinas va a cicatrizar antes la herida, pero quizás haga que duela menos.

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