viernes, 21 de febrero de 2014

EL CONOCIMIETNO, ¿IMPIDE APRECIAR LA BELLEZA?

Por Nusku Chinarro

Las cosas no son bellas, nosotros generamos los discursos necesarios para etiquetarlas como bellas, al igual que hacemos para definir qué es arte.
Es paradójico que Richard P. Freynman, premio Nobel de Física en 1965  diga que “podía ver más belleza en una flor que un artista”, cuando él mismo participó en el desarrollo de la Bomba Atómica (dispositivo que se encuentra entre las denominadas, Armas de Destrucción Masiva).1  Pero bueno, eso no tiene nada que ver, o ¿sí?
Desde mi conocimiento sobre la materia, que no es mucho, creo que todo el mundo puede apreciar lo bello (como concepto general). Entiendo que “casi” todos (los seres humanos) tenemos un sistema perceptivo preparado para ello, y mucho más (para sobrevivir), ¿o podría ser para lo mismo? ¿Qué nuestro sistema perceptivo funcionara para percibir automáticamente lo bello como herramienta de supervivencia de la especie? Cabría especificar qué es lo bello para cada uno de nosotros y si realmente podríamos distinguir niveles de apreciación de lo bello. Supongo que nuestra visión de lo bello está sesgada a muchos niveles, empezando por el propio sistema perceptivo, siguiendo por el tipo de educación que hemos recibido y terminando por en que entorno sociocultural y político hemos desarrollado “nuestros (o debería decir sus) “gustos”, sin olvidarnos de todo tipo de discapacidades físicas y/o trastornos  psíquicos que podamos tener. ¿Qué parte de lo bello que vemos es innato del objeto, planta, etc.  y  qué parte aportamos nosotros, qué parte es aprendida?
Estoy totalmente de acuerdo con Sanders cuando dice “que el conocimiento no quita belleza a las cosas”, es más, creo que el conocimiento aporta ese extra necesario para saber apreciar el valor “real” de las cosas. Es decir, el conocimiento aporta el punto de vista “objetivo” de porqué algo puede ser bello o no serlo. Aporta la oportunidad de poder profundizar racionalmente en esa valoración, de poder argumentarla y que hace que lo bello no sea sólo un acto de fe o de éxtasis místico. Por ejemplo, si no tuviésemos ningún conocimiento sobre teoría del Arte Moderno, la información que nos llegase al ver un Pollock, sería sólo nuestra apreciación estética, perceptiva, automática y en este caso, superficial y sesgada de qué es un Pollock. Y esto, es lo que le pasa a la mayoría de las personas que van a los museos sin tener nada más que un conocimiento de  ”mínimos” o “popular” o ninguno, de lo que van a ver, como esperando que el “conocimiento” que encierran las obras de arte, se transmita a través de las partículas que flotan en el aire de los museos.

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Es más, el conocimiento nos hace reflexionar sobre lo que vemos, sobre su veracidad y nos da la oportunidad de valorarlo y de encontrar una razón de por qué podemos considerarlo bello, haciendo a la vez, que podamos integrar como propio ese conocimiento, y no quedando lo bello sólo como una respuesta automática a un estímulo que excita nuestras retinas. Es el conocimiento lo que aporta ética y profundidad racional a la belleza. Y es de esta manera, con la que a la vez, cosas que podrían no se bellas, llegamos a valorarlas como bellas. Esto es, a su vez, un arma de doble filo.
Según la RAE, Belleza (de bello) se puede definir de las siguientes maneras:

“1. f. Propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual. Esta propiedad existe en la naturaleza y en las obras literarias y artísticas.
2. f. Mujer notable por su hermosura.
~ artística.
1. f. La que se produce de modo cabal y conforme a los principios estéticos, por imitación de la naturaleza o por intuición del espíritu.
~ ideal.
1. f. Principalmente entre los estéticos platónicos, prototipo, modelo o ejemplar de belleza, que sirve de norma al artista en sus creaciones.
decir ~s.
loc. verb. Decir algo con gracia y primor”. 3

En relación con el reportaje, que se consideren estructuras biológicas y/o vegetales como belleza artística, e incluso como obras de arte, yo especificaría, que en todo caso, son elegantes diseños funcionales. Las estructuras de las flores no son arte, son estructuras que están diseñadas para la supervivencia de la propia planta, muy al contrario que el arte “humano”, que parece que para algunos está diseñado justamente para todo lo contrario.
Es aquí donde cruzan la delgada línea que mezcla el concepto de arte (amplio concepto)  con la utilidad de una herramienta como ha sido la fotomicrografía, que se utiliza para fines científicos. Es esta mala educación que tiene el concepto de arte de meterse en todos los campos, tanto de conocimiento, como de ocio. Lo fagocita todo, como el sistema. ¿O es el sistema el que fagocita todo a través del concepto de arte?

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Lo bello no tiene sentido por sí mismo, el sentido se lo damos nosotros, más bien, a nosotros nos han dado la información para que sepamos diferenciar lo bello de lo que no lo es.  Además, no siempre la belleza tiene correlación con lo ético, ni con lo políticamente correcto.
Lo bello, siempre está vinculado en el ser humano, a lo ético y estético, como un valor noble del hombre, en su versión amable. Se considera como una característica distintiva del individuo, el saber apreciar lo bello y más, el poder crearlo.

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Pero al igual que no se puede confundir la creatividad con la inteligencia, ni un nivel alto en el  rendimiento escolar con adecuada adaptación social y triunfo profesional (recordemos el episodio de “Columbine” del 20 de abril de 1999 en EE.UU), ni la capacidad de desempeñar una profesión como la medicina, la docencia, la política, etc. con un estado mental no alterado,  tampoco puede confundirse la capacidad de saber apreciar y crear “cosas catalogadas como bellas”, con ser “bello”.
Para ejemplificar esto, recordemos a personajes tanto reales como ficticios: El joven Adolf Hitler que aunque tenía inclinaciones artísticas, la Academia de Bellas Artes de Viena le rechazó por “ineptitud para la pintura” (la persona que valoró en ese momento su talento cambió el rumbo de la historia de manera drástica). O El personaje de Alex en la “Naranja Mecánica” de S. Kubrick , que era un gran amante de la música de Ludwig van Beethoven o el psiquiatra caníbal Hannibal Lecter en “El silencio de los corderos” de J. Demme, personaje caracterizado por su elegancia, refinamiento, inteligencia y amante del arte y de la música clásica.

















Dejo una imagen para la reflexión. La siguiente imagen, bien podría ser una obra de arte de alguna galería que expusiera en ARCO estos días. ¿os parece una obra de arte?, ¿os parece bello? ¿os parece bello el motivo que ha dado lugar a esta imagen?

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Webgrafía:
1 Visto en http://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Feynman con fecha 18 de Febrero 2014.
2 Visto en http://www.huffingtonpost.es/2013/07/08/fernando-alonso-cuadro_n_3559958.html con fecha 19 de Febrero de 2014.
3.  Visto en  http://buscon.rae.es/drae/srv/search?id=8ahcq8QmeDXX2hxPyc7p  con fecha 18 de Febrero de 2014.
4. Visto en http://losmundosdebrana.files.wordpress.com/2013/02/bomba-atomica.jpg con fecha 18 de Febrero de 2014.
5. Visto en http://estaticos03.cache.elmundo.net/elmundo/imagenes/2009/04/23/1240516769_0.jpg  con fecha 19 de Febrero de 2014.
6. Visto en http://www.huffingtonpost.es/2014/02/20/ucrania-directo_n_4821500.html?utm_hp_ref=spain#slide=34472

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