lunes, 28 de enero de 2013

El síndrome de Asperger


Por José Chafer

El síndrome de Asperger es una anomalía neuro-biológica calificada a partir de 1994 como trastorno generalizado del desarrollo (TGD). Su invisibilidad ha provocado que, durante más de noventa años, los niños con este síndrome sean clasificados como "raritos" por la sociedad.
Uno de los aspectos que más llama la atención de el síndrome de Asperger, es que aquellas personas que lo tienen, padecen mayor sufrimiento debido a que el resto de la sociedad desconoce el problema y es incapaz de tratarlo de la forma que se merece.
Su corta "vida" no ha permitido todavía a profesionales especializados encontrar tratamientos definitivos. Sin embargo, se ha verificado que su diagnóstico precoz ayuda a reducir el sufrimiento que origina. Miles de familias en España tienen algún miembro en su entorno con síndrome de Asperger, y muchas de ellas ni siquiera lo saben.
Según la Federación Española de Asperger, en estos momentos sólo se ha logrado diagnosticar el uno por ciento de los niños que padecen este problema, entre las miles de personas que están afectadas en España.

El término “síndrome de Asperger” fue acuñado por el descubrimiento del doctor Hans Asperger. Nació en 1906 y su trabajo estuvo basado en la descripción de cuatro niños con edades comprendidas entre los seis y once años. Todos presentaban como característica común una marcada discapacidad por dificultades en la interacción social, a pesar de ser normales en su desarrollo cognitivo.

“Tienen una mala adaptación a los contextos sociales, y son incapaces de reconocer e identificar sentimientos. Su desarrollo cognitivo es perfecto, lo que les lleva a razonar todo de forma rotunda. Necesitan justificaciones lógicas para poder estructurar la información en su cerebro, por este motivo no comprenden las relaciones sociales”

Si vemos a un niño con síndrome de down, rápidamente identificaremos lo que tiene y asociaremos que padece un problema y que por ese motivo debemos tener cuidado en determinados aspectos a la hora de tratarle; sin embargo al ver a un niño con síndrome de Asperger, jamás reconoceremos lo que padece por lo que seremos incapaces de tratarle como debemos. Esto se convierte en un problema fundamental de educación; al ser humano le cuesta ser tolerante y empatizar con aquellas personas a las que ve diferentes pero no entiende por qué. En numerosas ocasiones los síndrome de Asperger son calificados como mal educados, ariscos, fríos o insensibles; por falta de conocimiento sobre este trastorno por parte de la sociedad. Si los educadores y en general la sociedad estuviese dispuesta a entender y a abrir su mente para tolerar a todo tipo de personas, la integración de un síndrome de Asperger en la sociedad sería muchísimo más fácil.
Leyendo sobre el tema he conocido acerca de  dos casos; ambos interesantes. Uno de ellos es el caso de un niño diagnosticado Asperger a la edad de 9 años; su situación en el colegio es difícil y sus padres a diario luchan por hacer de su hijo un niño con capacidad para aprender las convenciones sociales e integrarse en la sociedad; sin embargo el resto de sus compañeros observan en él actuaciones extrañas que no están acostumbrados a observar (las propias aglomeraciones como una fila para entrar al comedor se convierte en una carga de tensión para un niño con Asperger, por lo que cualquier roce de un compañero le genera reacciones extrañas, que el resto de amigos detectan, lo que hace que le sigan “picando” para poder ver más reacciones en él). Por otro lado conozco de forma más cercana un caso en el que antes de que llegase al colegio un niño con Asperger el profesor se dedicó con cautela a explicar a sus alumnos en qué consistía el síndrome y cómo estaban obligados a tratar a su compañero; a día de hoy este chico se relaciona socialmente, y aunque su grupo de amigo sea reducido, los 4/5 amigos que tiene saben perfectamente su trastorno y cómo deben tratarle en cada momento.
Después de ver estos dos casos creo que hay serias diferencias entre un profesor y otro. En  el primer caso el profesor no ha hecho más que escuchar cómo los padres le contaban que su hijo tenía el síndrome de Asperger y después de eso se ha lavado las manos; en el segundo caso el profesor ha convertido el problema del niño en algo que toda la clase debía conocer, aceptar y por tanto ayudar al alumno con su problema.
En mi propia clase del colegio tuvimos el caso de un niño con síndrome de down que estuvo estudiando con nosotros, y evidentemente no seguía nuestro nivel, pero por lo menos se relacionaba con nosotros; antes de llegar al colegio los profesores nos explicaron el caso y rápidamente cuando llegó el alumno a clase todos estábamos concienciados sobre los cuidados que debíamos tener con él. ¿Por qué el ser humano es cruel y no acepta que si la persona físicamente no es distinta a él pueda tener un problema? Es cierto que hay numerosas enfermedades que no tienen manifestaciones físicas en las personas, pero en este caso el hecho de que la sociedad sepa en qué consiste el trastorno y sepa tratarlo sería tremendamente beneficioso para aquellos que lo tienen.
Para conseguir esto es necesario que se refuerce el sistema educativo desde sus inicios. Los padres son en el factor esencial en la educación de sus hijos, de eso no hay lugar a duda; pero es evidente que los profesores de una manera u otra se terminan convirtiendo en educadores de sus alumnos; para ello son necesarios profesores con vocación, que sientan su profesión no como un mero trabajo al que asisten durante 8 horas y se van; sino como algo en lo que involucrarse, que tiene por objeto formar personas.

``El diagnóstico precoz de este síndrome evita el sufrimiento de los niños que lo tienen y facilita su integración en el entorno que les rodea. La tarea de los profesores es crucial. Son ellos los que transmiten a los alumnos cómo empatizar y tratar a estos niños, haciéndoles entender a padres y escolares que el aprendizaje es mutuo.´´

domingo, 27 de enero de 2013

Rompiendo paradigmas


Por Alba Abad

Con frecuencia hemos oído  hablar de "paradigmas" de la educación, con la intención de ofrecer alternativas a los modelos tradicionales, argumentando que tal o cual "modelo" no responde a las necesidades socioeconómicas del momento. La sociedad y la economía van por un camino y los sistemas educativos por otro. Incluso, que las fórmulas derivadas de la Ilustración y de la Revolución Industrial ya están agotadas. También oímos, que los mejores alumnos del sistema educativo, aquellos que mejor han respondido a la "norma" y estructura de la enseñanza, no tienen por qué ser los mejores  para dar respuesta a lo que realmente demanda la sociedad y la economía. Me pregunto si lo que pretenden quienes postulan esos “nuevos modelos”, es acomodar a los individuos, a los roles de una sociedad para mantenerlos sumisos. Lo cual implica, que haya una influencia sociocultural determinada (dependiendo de los países) en los paradigmas educativos. Esto, puede ser una rémora para el progreso y desarrollo de determinadas sociedades. Además, la educación está sometida a la influencia "cultural" de diferentes países. Esta influencia cultural, puede ser también una rémora para el desarrollo y progreso de determinadas sociedades.
Se puede escuchar también, que frente a estos corsés de los paradigmas actuales de la educación, (paradigmas basados en un pensamiento más bien uniforme o culturalmente normativo),  habría que buscar otros paradigmas más plurales o de pensamiento divergente. Entendiendo por pensamiento divergente,  no tanto lo que se suele identificar como creatividad,  sino  algo más sutil: la capacidad de ver distintas respuestas o imaginar diferentes soluciones a una pregunta o problema planteado. Me recuerda la definición que daba un profesor de filosofía sobre la inteligencia, “¿quién será más inteligente? aquel que sea capaz, ante un problema dado, de imaginar más posibles soluciones, y escoger la mejor.”
Podemos estar de acuerdo con la postura de estas alterativas pedagógicas, porque  en parte son obviedades. Sin embargo, quizás caben algunas reflexiones que,  también por obvias, no son tales alternativas, sino reflexiones ancladas en la tradición.
El modelo educativo de la Ilustración, el  primero, tiene como fundamento SAPERE AUDE, atrévete a saber. Es decir, por encima de "normas", paradigmas ideológicos basados en tradición, religión o distintos mecanismos de dogmas  apriorísticos;  “atrévete a saber" según la luz de tu entendimiento y la autonomía de la razón.
Por otra parte, sí se puede observar en algunos sistemas educativos, normativas más uniformes y de pensamiento más “cuadriculado” en determinadas direcciones. Quizá tiene que ver también con lo que demanda precisamente la sociedad y economía, y que el pensamiento divergente tiene que intentar salir fuera de esos parámetros.
Lo que no dudamos, es que el avance educativo y de las sociedades tiene que ver con "el sapere aude" de la Ilustración. El pensamiento divergente, emana de este principio fundamental. Nunca se debería erradicar de ningún paradigma educativo. Así evitaremos que, precisamente, un determinado paradigma no sea un obstáculo en el progreso y avance del conocimiento y, por lo tanto, de la sociedad.
Quiero terminar con otra reflexión fundamental para todo paradigma educativo. Tiene que ver más con la práctica y adquisición de hábitos de comportamiento (cosa que no es frecuente observar en las pedagogías modernas). Sin embargo, ha estado en el núcleo de la educación tradicional desde el pensamiento griego:"adquirir desde jóvenes tal o cual hábito, no tiene poca o mucha importancia. Tiene una importancia absoluta" (Aristóteles).

domingo, 13 de enero de 2013

El informe de la Liga de la Educación


Por Pablo García Romano

Tras leer el informe de la Liga de la Educación sobre las aspiraciones de los jóvenes españoles, publicado en Mayo de 2012, me planteo algunas cosas. Lo primero que me sorprende es que las nuevas generaciones de jóvenes sigan coincidiendo en una característica que se viene repitiendo desde hace medio siglo: las chicas son más maduras que los chicos a la hora de pensar en su futuro profesional, y los chicos son más materialistas en el sentido de ganar más dinero (teniendo en cuenta por ejemplo, factores como el de que están a punto de sacarse el carnet de conducir, y ellos quieren tener un automóvil que destaque siempre por encima del de sus amigos), una etapa que está demostrado que dura en algunos casos hasta pasados los treinta años de manera directa y posteriormente de manera indirecta. Las chicas, en cambio, quieren tener la seguridad de que van a estudiar algo en lo que ellas se desarrollen tanto en lo profesional como en lo personal y en lo que se sientan a gusto y motivadas.
También se siguen repitiendo cierto valores o ‘clichés’ de los ‘de toda la vida’, los referentes o modelos de las chicas son los músicos de moda, aunque los valoran más por su aspecto físico (teoría de la estética y la imagen, similar a la usada en publicidad: vende más una buena portada que un buen libro) mientras que los de los chicos son deportistas (eufemismo para referirnos casi exclusivamente a los futbolistas) de los cuales admiran más sus logros materiales (coches, casas, dinero) y de tipo social (sus parejas, generalmente supermodelos) que el hecho en si mismo de su profesión, puesto que los admiran o los ningunean dependiendo del equipo en el que jueguen.
Quizás el punto en discordia que sea la novedad relevante es el hecho de la difícil situación socioeconómica actual: los jóvenes están viendo que la gente que más ha estudiado, sobre todo universitarios se encuentran en una terrible situación laboral, en el caso de que tengan la suerte de tener alguna situación laboral, pero también perciben que los que han abandonado los estudios para trabajar en sectores como la construcción, están aun peor, con lo cual son conscientes de que tienen que hacer ‘algo’ para con sus vidas. Ésto probablemente les lleva a optar por los estudios de carácter más mercantil (o mercantilizadores) que les aseguren cierta estabilidad económica o seguridad laboral, antes que decidirse por lo que realmente les guste. Si llevamos esto a nuestro terreno podremos vaticinar que en un futuro casi inmediato descenderá peligrosamente el número de estudiantes de carreras como Bellas Artes, ciencias exactas (matemáticas, físicas…), humanidades (filologías clásicas, filosofía…) y aumenten Ingenierías Técnicas y por supuesto se disparará la demanda de Ciclos de Formación Profesional, tanto de grado medio como de grado superior.
España es un país encaminado a ser un nuevo referente en cuanto a mano de obra de producción barata al que traer fábricas e industrias (como China, en la actualidad) y eso es algo terrible para la moral de los jóvenes o para la capacidad de sus aspiraciones, pero siempre nos tragaremos el famoso enunciado que nos vende la clase política de “eso generará empleo”, como si el mero hecho de activar una (paupérrima) economía resarciese el hecho de que la gente no tenga la libertad real de hacer en su vida aquello que les realice como personas y les haga felices.

El informe se puede leer (y descargar) aqui:

http://issuu.com/ligaeducacion/docs/adolescentes_de_hoy

sábado, 12 de enero de 2013

Valores humanos. ¿Dónde?


Por Javier Carrera

Los valores humanos son algo extraordinario.  Se pueden ver por todas partes pero nadie se fija.  El carnicero generoso, el abogado honrado, incluso el político no corrupto (si lo hubiere).  Seamos sinceros, no interesa vivir acorde a valores humanos hoy en día.  ¿Quién quiere tenerlos en cuenta cuándo se puede ser un desgraciado y vivir de ello?  ¿Qué se espera de un país, de una sociedad, de un planeta que premia el tener por encima del ser?  Básicamente se espera lo que tenemos.  Esto.  Esta sociedad, con estos "líderes sociales", con estos políticos, con estas ideas en la cabeza, con estos planes de futuro.  Por tanto no es de extrañar que se valore el "tener", lo que por tanto somos, en relación con ostentosos regalos navideños, móviles de última generación, etc., y donde el dinero es sinónimo de validez social para políticos sin estudios, líderes mediáticos sacados de los mejores reality shows, etc.  Así, de repente, sin pensar mucho, me viene a la cabeza un nombre, a ver si lo adivináis: mujer, tele-basura, ex-mujer de un torero.  No hay que ver la tele para saber de quién estoy hablando, pero no os lo digo yo, os lo dice Wikipedia.


Si partimos de la base de lo que dice Wikipedia, esta señora que vamos a llamar B (de burra), es un fenómeno postmoderno.  Eso a mi juicio es decir que esta señora es un fenómeno de la modernidad, de la sociedad moderna española actual.  Lo que está claro es que si B está ahí es por algo.  Por nosotros.  Tanto los que la vemos como los que lo consentimos.    Si este tipo de aptitudes son un referente social entonces los valores que transmite también son un referente,  que todo el mundo subdesarrollado español digiere y asimila.  Finalmente los valores humanos que defiende esta mujer, o al menos los defiende Wikipedia por ella, se pudren y corrompen.  Lo que podría ser una bonita historia de superación personal (que igual lo es) con el título de "chica de origen humilde, luchadora y de buen corazón, una especie de heroína de telenovela clásica" se convierte en eso, en Belén Esteban.  Pero eso sí, no uso el nombre de "B" para nombrarla, sino para calificar el fenómeno social que comprende su persona.    Como decía al principio, los valores humanos son algo extraordinario.  Depende de cada uno digerirlos y por tanto transmitirlos correctamente,  bajo mi punto de vista todo depende de dónde los busquemos.  Lo que está claro es que la televisión no es un buen referente para nadie.

martes, 8 de enero de 2013

Bully Dance

Lo propone Carolina Romero.

CE N'EST QU'UN DÉBUT (Sólo es el principio)

Por Silvia Martínez Cerezo




Ce n’est qu’un début es un documental dirigido por Jean-Pierre Pozzi y Pierre Baorugier sobre clases de Filosofía para Niños, captado con calidez y sensibilidad, en la senda de 'Ser y Tener' de Nicolas Philibert, que promueve a la reflexión sobre nuestra capacidad ética, social y humana, y sobre la importancia de una buena educación desde la infancia.
Los expresivos y vitales protagonistas tienen entre 3 y 4 años cuando, juntos, exponen libre y espontáneamente, con sus emociones y contradicciones, sus ideas sobre el amor, la libertad, el liderazgo, la inteligencia, o la muerte. Entre todos hacen filosofía con sus propias palabras, lo fundamental es pensar por sí mismos.
La película se ha realizado con un elenco muy peculiar: los niños de la guardería Jacques Prévert de Le Mée-sur-Seine, la directora del centro Isabelle Duflocq y la maestra Pascaline Dogliani. El Centro Jacques Prévert es una escuela ZEP, siglas que corresponden a Zona de Educación Prioritaria. Estos colegios e institutos disfrutan de cierta autonomía y están dotados de más medios para combatir el fracaso escolar. Trabajan con los IUFM (Institutos Universitarios para la Formación de Maestros) y aportan un mayor dinamismo en cuanto a la investigación de nuevos métodos de enseñanza. En el curso 2006/07, Jean-Charles Pettier, profesor de Filosofía, le propone a Isabelle Duflocq la puesta en marcha de talleres “filosóficos” en las aulas de educación infantil. Algo inaudito en Francia, ya que no se empieza a estudiar Filosofía hasta los dos últimos años de bachillerato. Y lo mismo pasa en Alemania, Australia, Noruega o Escocia, donde no se da hasta los siete años. El resultado fue sorprendente...

Estas son algunas de las reflexiones que se recogen del diálogo con la profesora durante el documental:

- ¿Os parece que los adultos son más inteligentes que los niños?
+ Más bien no, porque siempre dicen: “No sabes nada, no sabes nada”. Pero sí sabemos cosas.

- ¿Cómo se quiere cuando se está enamorado?
+ Hace como cosquillas en la tripa.
+ Te pones colorado.

- ¿Por qué te pones colorado?
+ Porque tienes un corazón en la tripa.

+ En mi familia hay tres negros y una mestiza.
- Mestiza, la palabra mestiza, ¿qué significa?
+ Es negro mezclado con blanco, ¡y sale color café!

+ A mí no me hace mucha gracia cuando la gente se muere.
- ¿Por qué no quieres nada de eso?
+ Porque no quiero quedarme sola porque me voy a perder.

- ¿Qué es el alma?
+ Un chisme invisible de color azul.

+ Yo digo que la libertad es cuando se puede estar un poco solo, respirar un poco y ser bueno.
+ Pues para mí, la libertad es cuando se sale de la cárcel.
+ Ya, pero no soy libre cuando quito el polvo de los muebles.