lunes, 17 de diciembre de 2012


Por Gabriela Molina Soto

Siete leyes, siete lleva ya España en democracia desde la LOECE de UCD de 1980.
Con este monumental lío de cambios es imposible aclararse. Ni padres, ni alumnos , ni profesores llegan a centrarse en ningún plan educativo pues a lo largo de la vida académica de un alumno cualquiera, habrá cambiado.

¿Es normal tanto cambio? ¿A qué se debe? ¿Ayuda a mejorar la formación de los alumnos?
No parece normal que se hagan tantos cambios, lo normal en un periodo de 32 años habría sido realizar modificaciones para adecuar las leyes a los cambios de “conocimiento” que se han producido (actualizaciones curriculares).
Sin embargo parece que cada vez que se produce un cambio de gobierno, se produce un cambio de modelo educativo. Esto es así porque todo el mundo tiene claro que la educación “marca” y probablemente nuestros políticos pretendan “influir” a la futura sociedad en los valores de cada signo político.
Así tenemos que los catalanes protestan si se potencia la opción de estudiar español, ya que relega el catalán. La Iglesia pretende introducir otra vez la asignatura de religión, so pretexto de la libertad de elección (nadie habla del judaísmo, del islam, del hinduismo, .etc)  y los actuales dirigentes eliminan la asignatura de “Educación para la ciudadanía” puesta por los anteriores.
Se dedican más horas a educación física y asignaturas troncales para mejorar el nivel de los estudiantes,….etc. y todo el que llega dice que lo suyo es mejor.
La realidad es que el fracaso escolar es el más alto de toda Europa, 26,5% de abandono, y el nivel de conocimientos aplicados a la vida real de nuestros titulados, es medio / bajo.

La razón de todo este fracaso educativo está sin duda en  el elevado número de cambios en las leyes educativas.
Si a esto unimos la actual situación económica, con cada vez menos recursos para la educación pública (inversión baja, sueldos de los docentes congelados/reducidos, poca investigación en la Universidad), se agudiza la mala situación de la enseñanza y lleva a la actual “desmoralización”.


Mucho se ha hablado de la educación concertada y de la privada.
La primera  ha sido un apoyo durante mucho tiempo, para poder sacar adelante la falta de recursos de lo público, ya que de este modo a través de pagos del Estado por alumno se evitaba tener que hacer más colegios, y además se daba salida a la cantidad de colegios religiosos existentes en España y se mataban dos pájaros de un tiro.
La educación privada nunca ha sido competencia de la pública, ya que sus medios siempre han sido mayores, y a pesar de tener los mismos planes de estudio, ha seguido su camino. Ahora si continua degradándose  lo público, tendrá más alumnos  que se pasaran, si tienen medios, para no ver perjudicada más su educación.
El debate entre lo público y lo privado tiene un fondo político muy importante que en la mayor parte de los países europeos está superado: “el Estado ha de garantizar una educación pública de suficiente calidad, ya que es la base del crecimiento futuro y de la riqueza de todos y la educación privada debe ir por su cuenta”

En España estamos mezclando todo, pero la raíz del problema es la falta de un consenso de todos en torno a una LEY que dé estabilidad al sector educativo  y que  sea bueno, garantizando un mayor nivel de formación de todos los alumnos.
Además de la LEY es preciso tener claros los recursos  con que se cuenta para llevarla a cabo y por esto sabiendo que los medios son escasos y además que toda la responsabilidad de la EDUCACIÓN recae en la CCAA, habría que ponerse de acuerdo en que en todas ellas se destinen los mismos recursos o equivalentes a la población.

La EDUCACIÓN ha de ser la misma para todos los ciudadanos españoles, en todas las comunidades.
Finalmente indicar que la finalidad de la EDUCACIÓN es formar para que luego en la sociedad todos los ciudadanos puedan desarrollar  sus habilidades y poder, trabajando, tener una vida digna. De nada sirve ser un magnifico Arquitecto si luego no hay trabajo en España. En este sentido hay que ser rápido para adaptar los estudios a las necesidades de la sociedad, teniendo profesiones y  carreras “fijas”, y luego tiendo catálogos agiles que se vayan adaptando a lo que en cada periodo se vaya demandando.

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