viernes, 21 de diciembre de 2012

LouiseBourgeois en La Casa Encendida


Por Carlos Ortiz

La exposición se divide en tres títulos para cuatro espacios:

TheCell (Black Days)(2006)

Las obras de este espacio parecen partes de una narración. Son cuatro. Están concebidas como escenografías separadas del público por vitrinas de cristal –las tres primeras- o rejas de metal –la última-. La primera es un guiñapo blanco, cosido toscamente, sentado como un reo sobre un banquillo. La siguiente obra es una cabeza de toalla rosa, cándida, tendida sobre un banco. La tercera es otra cabeza de tela, esta vez negra, cosida toscamente y colgada como un despojo. La cuarta obra es una onírica escena, ubicada dentro de un enrejado amplio, con objetos (trajes, bustos, ovillos, perfumero...) que remiten a experiencias de la vida familiar de la artista y crean un ambiente arquetípico. El dramatismo y la oscuridad de la instalación recuerdan a las películas de Ingmar Bergman sobre relaciones familiares deterioradas.
La luz no entra en este espacio donde todo parece protestar contra una indefinida injusticia.

HONNI soit QUI mal y pense: I seeYou!!!(#5) (2009)

El aire siniestro continúa con obras de guache sobre papel, que muestran una feminidad abiertamente visceral y violenta. Las imágenes de seres fantásticos con varios ojos, o abstractas que evocan partos, medusas y arañas mantienen la atmósfera de delicado salvajismo. También está presente en una vitrina la figura de una tejedora hórrida (la Aracne de Ovidio impregna toda la obra), que se presenta como una seña de identidad de la artista. Los delicados bordados  de las paredes contrastan con las esculturas de tela toscamente cosidas.

Do NotAbandon Me (1999)

Más vísceras en guache rojo sobre papel, esculturas de tela con costuras toscas, más seres mutilados, remendados, enjaulados, aislados, ajusticiados, violentados... El paisaje desolador que sugiere la prolífica tejedora se completa con unas esculturas de bronce realizadas a partir de moldes de ropa colgada que arrojan formas plásticas.

La oposición de una maternidad tradicional contra otra más audaz funciona bien a través de los ricos bordados y los toscos muñecos, de los bustos y las arañas, de la sensualidad contra la tragedia presente en casi todos los espacios de un conjunto más bien brutal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario