miércoles, 21 de noviembre de 2012

LOCM


Por 131313

A veces la lectura de un texto te produce una ambientación, la sonoridad de las palabras elegidas, el campo semántico utilizado establece un tono en un discurso. El tono del texto del anteproyecto de la LOMCE es técnócrata, su lenguaje propio de los memorándum de empresa, ligado al capitalismo y a los procesos de producción. La repetición sistemática de palabras que no son propias del ámbito educativo sorprende y siembra la duda sobre la intención y los objetivos del nuevo proyecto educativo. El contexto que establece es un marco productivo validado por el mercado laboral, los resultados cuantificables a través de los cuales se legitiman la calidad y la eficacia del sistema en términos económicos. En un contexto de fracaso y abandono escolar, con resultados muy por detrás de los países se referencia de la excelencia en Europa cabe pensar que una modificación en la ley de la educación se plantee cuestiones de principio y no solo maquille algunos artículos con determinados propósitos. Un anteproyecto sienta las bases, no define ni desarrolla pero representa intenciones. Las palabras incluidas en el texto resultan sorprendente para un lector con preguntas sobre cuál es el rumbo de un sistema educativo que forme a los ciudadanos como personas y grupo. Competitividad, economía, prosperidad, puestos de trabajo, mercado, empleo, educación por resultados, rendimiento, eficacia, ambiciones profesionales, autoridad, emprendimiento empresarial…. Parte de una descripción de la sociedad identificada con su estructura económica: capitalismo.
El anteproyecto mantiene dos objetivos antiguos y cuestionables: la formación para un puesto de trabajo que revierta sobre la sociedad riqueza y así recupere la inversión realizada y por otra parte la idea de que el niño donde mejor está es en una escuela que lo controla y evita la marginación social. Hoy en una situación de crisis económica, en un entorno que no es capaz de producir y generar riqueza, el paro no es exclusivo de los no formados y el texto aboga por la educación para lograr puestos de trabajo de alta cualificación … pero ¿el problema no está en la base?, ¿el problema real no era el abandono temprano?.
El anteproyecto de ley es el marco legal para la educación obligatoria, para las competencias no para la cualificación y la excelencia, parece que no se va a plantear una revisión real del sistema solo cómo pueden mejorar los resultados de los chicos. Nos han avisado que la calidad educativa debe medirse en función del “output” no del “input” perfecto así los recortes en personal y medios no afectan a la calidad y quién se cree esto. Es curioso el gusto que tienen algunos por utilizar anglicanismos como si pretendiéramos mirarnos en el sistema americano. La insistencia en la importancia de las lenguas extranjeras se mantiene como mejora de un currículo estableciendo su integración en los centros como asignatura optativa. Su contrincante, la otra opción para elegir, es la pobre formación artística que lejos de establecerse como un pilar en la mesa de la formación y el conocimiento queda relejada a “opción maría” o lo que es peor a que los padres la menosprecien frente al tan ansiado idioma extranjero.
En manos de los educadores en artes plásticas y visuales queda demostrar a la sociedad que el pensamiento artístico es parte fundamental para la formación de la persona y para desarrollar el pensamiento emocional, creativo, crítico, analítico y reflexivo y que sus prácticas abordan las competencias transversales de una forma integral. No voy a entrar en valorar la competencia lingüística en otras lenguas, cuando se consigue, que no es el caso de la experiencia española, de cara a la formación integral de la persona o la su capacidad de relación social. El valor instrumental de una lengua como sistema de comunicación es comparable con el de las herramientas para afrontar la era digital y sus recursos, el consumo acrítico de imágenes y sus mensajes, la manipulación como acción catalizadora fundamental frente a la creación, la identidad cultural y la integración de la diversidad y el trabajo en grupo (colaborativo y participativo) y el valor de lo colectivo.
El texto contiene guiños al argot más creativo en el mundo de la empresa: potencial, talento, que algunos venden bien y podríamos detenernos en qué tipo de centros focalizan su discurso en estos temas. Es necesaria una reforma que permita desarrollar al máximo el potencial de cada alumno. El potencial, el talento son cualidades a veces ocultas que hay que cultivar y desarrollar y necesitan de atención por parte de los educadores, parece que esto lógicamente establecería unos números máximos de alumnos por profesor y creo que no se va a recortar el número de alumnos por profesor sino al contrario.
La evaluación, criterios y características de las pruebas, es el eje entorno al que gira todo el texto, ocupa gran parte de las modificaciones al texto anterior. El profesor evalúa determinadas competencias de conocimientos, destrezas y aptitudes y para ello tiene que diseñar las pruebas para tener parámetros de medición. Si estos criterios y pruebas no se adaptan difícilmente darán un idea sobre la diversidad de competencias que tiene que adquirir el alumno. El texto fija como referencia las evaluaciones del programa Pisa aunque la realidad de la educación española está lejos todavía de la educación por competencias. Pisa evalúa competencias lectoras, matemáticas y científicas dejando fuera a las artísticas. Su valoración se centra en los procesos, los conceptos y la toma de decisiones o habilidad de actuar, es decir, en las competencias (habilidades y aptitudes) para analizar y resolver problemas, que no parece el ámbito de evaluación que propone la LOMCE más preocupada por los contenidos. Los contenidos o conocimientos específicos son importantes siempre y cuando el alumno sea capaz de integrarlos en la resolución de problemas, sino se convierten en datos sujetos a la memoria. No seré yo quien menosprecie a la memoria pero a la memoria integradora que como fuente construye nuevo conocimiento. La competencia en lectura mide la capacidad para identificar y comprender ideas y argumentos en un texto y la destreza para reconocer problemas y planteamientos distintos y poderlos utilizar para reflexionar. Recuperar información, interpretarla y relacionarla con otros textos e inferir nueva información. Pisa da por sentado que la competencia en comunicación, colaboración y creatividad están adquiridas antes de la etapa escolar anterior. Esto muchas veces no es así y genera problemas de abandono escolar. Es precisamente el área artística un campo idóneo para alcanzar o desarrollar estas competencias generales y básicas para que el individuo se realice como persona en la sociedad. Se proponen pruebas externas que pueden ser una herramienta para igualar los criterios de los distintos centros y valorar al profesorado pero estas evaluaciones tienen que realmente abordar todas las competencias con los formatos adecuados. Las evaluaciones informativas y orientativas tienen que ir acompañadas de programas de apoyo y refuerzo para lo que se requieren recursos. Para medir la efectividad de los sistemas educativos examina el grado de preparación de los jóvenes para la vida adulta no para el mercado laboral que son ámbitos de distinta jerarquía. Pisa también integra la información contextual del alumno en el ámbito personal, familiar y del centro escolar. No parece que haya una postura sobre la integración de la familia en el sistema educativo con la LOCM.
La estructura de distribución de los alumnos para el aprendizaje no se modifica, el criterio sigue siendo la edad biológica y se sigue limitando el número de veces que se puede repetir. El repetir no es la norma lo que lo convierte en una medida para homogeneizar las aulas. Las actividades de refuerzo en el área específica que necesita el niño parece una medida más adecuada pero con los recorte ¿se verán afectadas?. La promoción se vincula a la superación de materias con lo que parece, de nuevo, que lo de las competencias queda en el papel. Se limita el número de años que se puede estar cursando bachillerato y finalmente se expulsa al alumno de la escuela ¿pero se esclarece, a nivel personal, las causas del fracaso?. Educar no es lo mismo que enseñar, es ayudar al desarrollo de una persona. ¿Cuál es el potencial?, ¿a qué edades se desarrolla?, para responder a estas preguntas hay que conocer al niño concreto no la teoría. El centro de la educación es el niño y sus necesidades. Debemos atender a su capacidad creadora, aprovechar y fomentar su curiosidad, su naturaleza observadora, se trata de acompañar el proceso o de frustrarlo. El niño por naturaleza aprende sin demasiado esfuerzo, ¿qué hay que cambiar para que esto suceda en la escuela?.
La elección del itinerario se debería integrar en el momento en que los alumnos tengan juicio crítico y sean capaces de decidir autónomamente. ¿El sistema educativo les ha capacitado para esto en 4º de la ESO? ¿Tienen todos los niños igual grado de madurez?. De nuevo parece que la atención sobre el niño sin etiqueta de edad no se tiene en cuenta. La educación emocional sigue sin aparecer y es precisamente el reconocimiento y gestión de las emociones lo que nos hace “triunfar”, ser más felices y realizarnos, en la vida. Y, para tranquilidad de los dirigentes, también crea riqueza. Gran parte de las dinámicas de grupo que se organizan en las empresas buscan una implicación mayor del trabajador que redunda en una mayor productividad a través de cuestiones emocionales. Ser capaz de evitar conflictos con los otros y contigo mismo también repercute en un bien social.
La disponibilidad de materias optativas dependerá de un número de alumnos mínimo que con los recortes suponemos que crecerá. La insistencia en la rendición de cuentas por parte de los centros no se explica pero hace referencia a las estructuras de poder que operan en el mundo educativo con un afán controlador. Los recortes, económicos y de personal, anunciados no facilitan las tareas de aprendizaje fuera de la escuela. Las actividades fuera del aula se verán afectadas y la idea del aprendizaje continuo y significativo no calará.

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