miércoles, 1 de febrero de 2012

La "función" educativa del Reina Sofía (Muntadas)

Lucía Tauler Rubio dice:

“Un museo es una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y abierta al público, que adquiere, conserva, estudia, expone y difunde el patrimonio material e inmaterial de la humanidad con fines de estudio, educación y recreo.”

El museo, un buen negocio. Resulta irónico y casi insultante que un museo público cobre la entrada excluyendo a miembros del ICOM del pago de estas tarifas. Sin duda, el Museo Centro de Arte Reina Sofía opera tras el marco de lo políticamente correcto, ofreciendo una imagen de innovación y crecimiento que no se basa en otra cosa que en la especulación cultural. Esta definición de museo debería ser aplicada literalmente, no sólo en apariencia. La cultura es patrimonio, no negocio.
El pasado año el Reina Sofía acogió el III Foro de las Industrias Culturales. En él se habló de desarrollo del mercado, consumo adaptado, sociedad digital, nuevos productos o reclamos culturales, acercamiento al mercado estado-unidense, globalidad, cooperación, alianzas entre las instituciones y las empresas, crecimiento económico…. Y lo que yo deduzco de todo esto es que se le quiere meter mano a la producción cultural, y si el saber, conocer, no pertenece a nadie y ha de estar al servicio de la sociedad, parece que muchos han visto en este bien común un filón económico. Según las directrices del ICOM y su código deontológico esto no es admisible.
Lo que parece realmente es que se pretende masificar un consumo regulado por las leyes de oferta y demanda. Los países desarrollados buscan desesperadamente nuevas formas de control sobre el capital. ¿Enqué lugar quedan las instituciones que pretenden realmente salvaguardar el patrimonio cultural? En un momento en que lo que se lleva es el coge el dinero y corre parece imposible pensar en tales instituciones. Mientras el museo de arte contemporáneo de Madrid intenta mantenerse en el top 10 de beneficios deja más que de lado los principios del ICOM, que también deshereda a la competencia desleal entre instituciones.
En un país que lucha sin mucho éxito por aparentar estabilidad y calma, el reclamo turístico y ocioso en el que se ha convertido este museo, vampiriza al arte y a su honesta difusión. No deja de resultar paradójico que unas de sus exposiciones temporales (Muntadas) critiquen la manipulación, el poder yel control mediático y político.



Nieves González Pérez dice:


No quiero entrar en las políticas de gestión de los museos ni profundizar acerca de los intereses lucrativos que mueven a estos a realizar una u otra exposición o a adquirir una u otra colección ya que sinceramente se me escapa de las manos y aunque claro está que, cómo dice la definición que los museos españoles siguen, esta intención debería ser inexistente, inevitablemente los museos, sobretodo los de arte contemporáneo siguen unas pautas basadas en otro concepto.
El problema, nada nuevo, que encuentro en museos de Arte Contemporáneo, como es el Reina Sofía es su intencionalidad, ya que de las mencionadas funciones, la de recreo queda muy por encima de la de estudio y/o educación y con ello la función de museo se ve completamente trastocada. Pero es que, cuanto más analizas el término más extraño te parece porque, como estamos en la mayoría de museos de arte contemporáneo existentes hoy, entre los que no incluyo al Reina, se han abierto sin colección por tanto ¿por qué los llamamos museos?
Centrándolos en la función educativa, que creo que es la que más nos debería interesar, ¿dónde esta en los museos de Arte Contemporáneo? Bastante escondida me parece a mí… y parte de la culpa está tanto en los museos como en los visitantes. Creo que fue Goethe el que dijo que debería haber dos tipos de museos: para especializados y para el público, el problema a mi parecer es que en los museos de arte contemporáneo se enfocan las exposiciones para el primer grupo, dejando así a la mayoría, que es el público no especializado, perderse en un campo del que poco conocen y matando con ello cualquier función educativa. La gente no comprende el arte contemporáneo y los museos se lo alejan más. Algo muy curioso son, por ejemplo los, talleres que realizan para niños o jóvenes, cuyas intenciones oficiales parecen ser, al contrario de lo que yo expuesto anteriormente, acercar el arte a los jóvenes y lo hacen, pero en la mayoría de los que he visto, siempre desde la superficie de la obra, a través de un juego o cualquier actividad de carácter lúdico, generalmente convirtiendo a los participantes en pequeños imitadores del artista sobre el que se trabaja y esto, a mi parecer no puede más que aumentar la confusión.
Los museos de arte contemporáneo son a mi parecer un espectáculo con una envoltura aún más espectacular, lugar de información para un público muy minoritario y parque de atracciones que puede llegar a convertirse en casa del terror para el gran público en general, por tanto me encajaría más como definición actual de museo la siguente:
“Un museo es una institución permanente, con cierto ánimo de lucro encubierto, al servicio principalmente de un sector minoritario de la sociedad, que puede llegar a adquirir, conservar, estudiar y exponer el patrimonio material e inmaterial de la humanidad si esto resulta conveniente con cierto fin de estudio y educación pero sobre todo de recreo”



Paula Ruiz dice:


Existen diferentes actores del escenario museo, como son los gerentes, comisarios de exposiciones, certificadores artísticos, responsables políticos de las instituciones, donantes, patronos o visitantes y ciudadanos.  Según la definición del ICON, un museo expone y difunde patrimonio con fines de estudio, educación y recreo. Si entre otras finalidades encontramos la de educar, creo que esta educación debería ser gratuita y nunca financiada por fondos privados.  Ya tenemos demasiados agentes que acuerdan “lo que podemos ver en el museo” para que ahora haya que tener en cuenta la voz y voto de los patrocinadores.  El gran peligro de esto es además que pueden acabar teniendo sentido sólo los proyectos muy comerciales.
Hemos de considerar  la cultura como un refugio del pensamiento, de la reflexión y del bienestar de la gente. ¿ Lo privado como fuente para obtener más recursos?. Si de verdad se pretende educar en los museos, no es prioridad una a mi entender el comprar o intercambiar nuevas obras de forma continua. Creo que es posible con lo que se tiene y un pequeño aporte anual (dentro del presupuesto público y en función de la economía actual), dedicar pequeños gastos a motivar en la educación artísitica a la población con talleres asequibles (gratuitos) explicativos y multitud de actividades paralelas. ¿Cómo se puede reflejar el éxito de un museo en el número de visitas que tienen al año? Una crítica razonable al Prado es por qué el público joven no viene todavía, cuestión interesante, no si han venido 30.000 visitantes ese año….
El modelo público de los museos europeos es que dependen de que la Administración tenga como prioridad mantener abiertos los museos, tal y como lo es la sanidad o la educación (aunque ahora esté la educación como está) El museo debería ser considerado como un hospital o una escuela. Eso implicaría un cambio de la mentalidad de la sociedad, un cambio radical en la ley y en la forma del mecenazgo tal y como lo entendemos en España. Sin embargo, no hemos sido capaces de crear una masa crítica capaz de defender la utilidad pública de este tipo de instituciones.
Y ahí dejo esa pregunta en abierto.... ¿Seremos capaces de crear esa masa crítica capaz de defender la utilidad pública de los museos?




Alberto Navarro Pérez dice: 


Analizando los parámetros y criterios de actuación del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) bajo el prisma de lo establecido por el Consejo Internacional de Museos (ICOM), la definición aportada por esta institución se torna un poco idílica o ingenua.
Parece obvio que una primera instancia el museo es un centro permanente que está al servicio de la comunidad (y de toda la humanidad) cumpliendo con unos compromisos sociales básicos como sería la satisfacción de las necesidades culturales, el acceso al conocimiento, la conservación y exposición del patrimonio cultura, el dar cabida y divulgación a las manifestaciones artísticas y culturales contemporáneas, así como,  generar conocimiento, educación, debate y estudio, entre otras. 
Precisamente por todo esto, parece lícito pensar que el museo no es un ente carente de cierto ánimo de lucro. Al generar un discurso y contenidos puede hacerlo de manera orientada a mejorar su propia gestión, imagen y a generar beneficios económicos, que se sumen a los fondos con que el Estado le provee. Su política por tanto, está polarizada como la de una empresa y orientada hacia aquello que es atractivo, consumible y rentable.




Irene Persa dice:

El Museo Reina Sofía pertenece a la red de museos de ICOM, un consejo internacional de museos al que están adscritos más de 30.000 miembros pertenecientes a  museos y organizaciones culturales.
Lo primero que hice para informarme sobre dicha institución y su funcionamiento en organismos PÚBLICOS culturales como lo es el Reina Sofía, fue leer algunos apartados de la extensa página web de ICOM que explican la intencionalidad, funciones y proyectos de dicho consejo. Al hacerlo no pude evitar recordar algunos aspectos de lo que definen el concepto de procomún, a continuación incluso una definición del mismo propuesta por Antonio Lafuente:” EL PROCOMÚN es la nueva manera de expresar una idea muy antigua: que algunos bienes pertenecen a todos, y que forman una constelación de recursos que debe ser activamente protegida y gestionada por el bien común. El procomún lo forman las cosas que heredamos y creamos conjuntamente y que esperamos legar a las generaciones futuras. La noción de procomún es un concepto ancho, plural y elusivo”.
Procomún no sólo se refiere a los bienes culturales de cualidad material o inmaterial, sino también a bienes tecnológicos o naturales; aun así guarda mucha relación con la intención de ICOM de preservar lo cultural a nivel internacional, promoviendo la adquisición de obras, la restauración, exposición y posibilidad para que todos esos bienes sean conocidos por la sociedad. Aun así, si profundizamos en los colaboradores de ICOM podemos encontrar al OMPI (organización mundial de propiedad intelectual), es decir, que ya marca una distancia en cuanto a derechos de propiedad intelectual artísticos con respecto  asociaciones como Medialab Prado, que abogan por un sistema de tránsito artístico basado en el intercambio cultural, ya que consideran que el registro de las obras en Creative Commons es el medio que más ayuda a la difusión creadora hacia la sociedad, un modo gratuito de enriquecimiento.
Quizás debido a esta aparente contradicción sobre la mesa se podría explicar que el funcionamiento de muchos de los museos pertenecientes a este comité internacional, en cierta medida sea también contradictorio con los principios que expone ICOM. Esto es así porque en la mayoría de museos europeos, especialmente en España, la entrada gratuita es poco frecuente, además los precios de los tickets no son en absoluto simbólicos. Es cierto que en museos como el Reina Sofía son gratuitas las entradas para grupos de estudiantes, menores de 18 años, universitarios o mayores de 65 años, curiosamente también para miembros del ICOM, y reducida para guías artísticos, pero ese museo no está lleno de obras particulares sino de adquisiciones estatales pagadas con los fondos públicos de todos los ciudadanos ¿Podría quizás justificar que la entrada a este museo y a muchos otros no sea para todos gratuita porque la comisión de museos internacionales a la que está adscrita tiene como miembro principal una organización mundial que vela por los derechos de propiedad intelectual de miles de obras aún vigentes por las que se debe pagar determinado tiempo?
Todas las obras de arte expuestas por ejemplo en la exposición actual que tiene lugar en Reina Sofía de Antoni Muntadas están sujetas a derechos de autor, por más que en ellas se critique la sociedad de consumo, eso significa que no sólo se ha de pagar al artista por albergar su trabajo y que sea expuesto en el museo, sino que además percibe ingresos debido a los derechos de autor, imagen y exhibición de su trabajo. Personalmente defiendo los derechos de autor y de copyright siempre que el artista lo considere oportuno, no todos los creadores tienen por qué defender un modelo comercial del arte en el que no son pagados por sus ideas como ideas en sí mismas, pero creo que ese tipo de obras en las que hay que pagar cada vez que se exponen, incluso aunque se adquieran, son incompatibles con un modelo de museo gratuito, incluso con la pervivencia de algo en el futuro para las próximas generaciones, ya que las obras digitales en un tiempo más o menos extenso es posible que queden obsoletas e incluso pierdan su valor inicial en el momento que se trasladen a otro soporte diferente que permita que se visualicen pasados los años.
En definitiva, opino que para que los modelos reales y los escritos sobre el funcionamiento de instituciones públicas museísticas sean coherentes, hace falta reformar lo que se entiende por museo en el ICOM o readaptar los museos a un sistema realmente público de financiación, desde el estado, no a partir de los bolsillos de los ciudadanos interesados en la cultura.


María Gómez dice:

Ateniéndonos a la definición de museo que el Consejo Internacional de Museos  -ICOM- ofrece, entendemos que un museo es “una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y abierta al público, que adquiere, conserva, estudia, expone y difunde el patrimonio material e inmaterial de la humanidad con fines de estudio, educación y recreo”.
http://icom.museum/quienes-somos/la-vision/definicion-del-museo/L/1.html
En base a ella debemos considerar si el Reina Sofía se adecúa o no a lo que un museo debe ser. Formalmente, como cualquiera que se precie de pertenecer al ICOM, cumple los requisitos.  Al menos en apariencia…
Y es que el problema no está en ajustarse a una definición con mayor o menor rigor, sino en la definición misma. En una definición que vela porque en nuestras mentes esté claro lo que los museos debe ser, para que lo tengamos en cuenta y recordemos que están ahí para nosotros. En una definición que concede más espacio al público que al contenido del museo…
Se diría que incomoda la idea de que podamos olvidarnos de la función de los museo y de la necesidad que tenemos de ellos para desarrollar nuestras facultades cognitivas, culturales, emocionales, artísticas, sociales…  Desde su concepción misma no se entiende un museo sin visitantes, así que recordemos, cuando vayamos al Reina Sofía en este caso, que estamos en un espacio “concebido como un lugar generador de espacios intersticiales de sociabilidad y discusión en la esfera pública que propone modelos de resistencia en una sociedad en la que priman el consumo y la mercancía y en la que la producción se ha fragmentado ocasionando tanto un mapa geopolítico inédito como nuevas clases sociales, relaciones y subjetividades”.
http://www.museoreinasofia.es/museo/mision.html
La cuestión es si ciertamente es un lugar de reflexión, crítica y estudio –además de recreo- o un lugar desde el que institucionalizar la crítica, la reflexión, el estudio e incluso el ocio…



Raquel Hernández dice:


Definición (existen otras muchas con matices diferentes, pero substancialmente muy parecidas) adoptada durante la 22ª Conferencia general de Viena (Austria) en 2007:
“Un museo es una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y abierta al público, que adquiere, conserva, estudia, expone y difunde el patrimonio material e inmaterial de la humanidad con fines de estudio, educación y recreo.”
EL Museo de Reina Sofía es una institución importante en Madrid, yo la propondría como una visita obligatoria en la educación de secundaria como primera toma de contacto con el arte contemporáneo, lo que permitiría de paso una posibilidad de realizar actividades en el aula que tuviesen que ver al respecto para incentivar una reflexión acerca. En el aula es necesario motivar al alumnado con actividades de éste tipo “para profundizar conocimiento”. No todos los alumnos entenderán igual la exposición pero a todos les vendrá bien como un ejercicio de base, de asentamiento. Pienso que el arte se tiene que educar, el arte tiene que ver con la educación y “Los museos contribuyen al aprecio, conocimiento y gestión del patrimonio natural y cultural” (código de Deontología elaborado por el ICOM). Me parece interesante la “Cooperación entre museos y con otras instituciones” como recurso de ampliación y de movimiento de la cultura.
 ¿Todo el mundo puede entender el Arte? Todo lo que implica cultura se puede ver con “el piloto automático” o se le puede sacar jugo. Lo importante es la educación, educar para formar juicio crítico y motivar para el desarrollo de la sensibilidad.
Existe un problema actual entre el Arte y  el dinero que por cierto muchos artistas juegan con esta idea en sus obras, lo que implica otro dilema. Hay museos que se llevan a cabo con la idea de sacar dinero del turismo ante todo como por ejemplo el caso del Guggenheim de Bilbao, el museo  Reina Sofía no es menos, está claro que lo aprovecha igual. Me acuerdo cuando una profesora de arte se quejaba por otro lado también de las absurdas aglomeraciones en los museos y nos decía que a todos aquellos que no le gustase el arte podían dejar a los que sí nos gusta verlo, que harían mejor no entrando. Con ironía nos explicaba como los museos han pasado a convertirse a veces en algo parecido a un parque de atracciones o centro comercial y claro es una ofensa para los amantes del arte.
Existe también otra opción de mostrar el arte público, en la calle directamente, Vito Acconci hablando de los museos dijo: “El museo se vuelve limitado porque para empezar  se trata de un espacio público pero sólo para aquellos que eligen el museo. Cuando vas a un museo ya sabes lo que te vas a encontrar pero si te lo encuentras en la calle será una oportunidad para el azar, la magia y lo inesperado.” El museo es auto-direccional, uni-funcional mientras que la calle es multidireccional y omnifuncional.
Por otra parte cabe destacar que son empresas las que organizan el empleo dentro de MNCARS, es decir como todo lo que está sucediendo a nivel global, un monopolio empresarial, una cultura que quieren coger por los pelos, es un negocio que predomina. Hasta hace poco vi una noticia en un periódico “La ley impide a Ana Botella cubrir con voluntarios los puestos o tareas de los funcionarios”, es decir que quería que se trabajara gratis en puestos culturales como el trabajo de gestión de bibliotecas. Por cierto la biblioteca del museo reina Sofía es muy buena, y  no entiendo o son molestas las tiendas enormes que siempre te encuentras dentro de los museos dónde venden elementos del  kitsch a muy altos precio pensando antes que en la cultura en el consumo.
El problema o peligro es la manipulación por el dinero porque “vivimos en una sociedad cuyo referente es el dinero” dijo José Luis Sampedro, para eso es necesario una educación, para que no se nos manipule a través del miedo, el miedo de no conocer.





Elisabet Prieto dice:


Respecto los comentarios anteriores que analizan la función del Museo del Reina Sofía en relación con la definición de museo del ICOM, decir simplemente que estoy de acuerdo con mucho de los aspectos sobre los que habláis, pero a la vez estos comentarios me han generado nuevas interrogantes. El tema de quién entra gratis y no,a las reflexiones recogidas de Lucía e Irene, añadir que además de estos(miembros de ICOM, menores de 18, estudiantes universitarios (carnet universitario con fecha de caducidad, creo que son solo de Bellas Artes aunque no estoy segura, y en la página no aparece claro) también pueden: Ciudadanos de los países miembros de la Unión Europea,  países iberoamericanos y extranjeros en situación legal  de residencia en España, en los siguientes casos:Mayores de 65 años – Titulares de carnet joven o similar – Pensionistas – Personas con discapacidad – Acompañante de personas con discapacidad cuando sea imprescindible para la visita – Desempleados – Miembros de familias numerosas – Personal docente – Guías oficiales de turismo – Personal adscrito a instituciones museísticas,Periodistas en ejercicio profesional, decir que hay unas horas establecidas para vistas gratuitas, de las cuales no tenía constancia hasta hoy: Días de entrada gratuita
Lunes a viernes de 19:00 a 21:00 *Excepto grupos con reserva
Sábado de 14:30 a 21:00
Domingo de 10:00 a 14:30
18 de abril, 18 de mayo, 12 de octubre
y 6 de diciembre 
Unos poco más pueden entrar sin pagar, siempre y cuando el horario les venga bien.


Otra pregunta que me viene a la cabeza es a partir del comentario de Paula y esa cifra de 30.000 visitantes... ¿Cuántos son expertos, estudiantes, jubilados, turistas...?¿Cuántos de ellos saben lo que van a ver dentro del museo? Sobre esto ya nos toco reflexionar en cierta asignatura, con cierto profesor,  de primero de carrera BBAA de cuyo nombre no quiero acordarme,sobre quienes acudían a los museos. Haciendo mención a Guy Debord y a Nieves Febrer que también tratan sobre esto:


El ocio y el consumo forman parte indiscutible de las actividades cotidianas del hombre, un fenómeno este relativamente reciente que tiene su origen  en la década de los ochenta en todos aquellos jóvenes que no habían sufrido en absoluto las calamidades de la posguerra y que incluyen el entretenimiento urbano en su día a día. Este fenómeno se extendió al resto la población, entreteniendo así sus vidas. Algunos autores llaman a esto la disneylazndización de las cuidad contemporánea, pero no solo en las ciudades como las vegas, donde la “diversión” es incesante, sino porque en general otras ciudades como Londres, Paris, New York … también hacen de sus áreas históricas y culturales un gran parque temático, haciendo de lo verdadero y lo cotidiano un simulacro hiperreal y superficial.


La cultura y los museos se convierten en llamamiento turístico mediáticos, lugares destinados al entretenimiento y al consumo, con sus cafeterías, tiendas, librerías… las ciudades así son actualmente, un enorme artificio puesto en venta de manera permanente, cultura incluida.


Para terminar y apropiándome de la redefinición de Nieves Gónzalez, la cuál me parece muy interesante con respecto mí último párrafo: “Un museo es una institución permanente, con cierto ánimo de lucro encubierto, al servicio principalmente de un sector minoritario de la sociedad, que puede llegar a adquirir, conservar, estudiar y exponer el patrimonio material e inmaterial de la humanidad si esto resulta conveniente con cierto fin de estudio y educación pero sobre todo de recreo


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