martes, 21 de febrero de 2012

EL DISTRITO ÚNICO EDUCATIVO: UNA MIRADA DESDE LOS VALORES DE LA EDUCACIÓN


Por Elisa Díez Partearroyo

“La Consejería de Educación ha anunciado el cambio en el baremo de escolarización. Hasta ahora, la cercanía al centro educativo y el nivel de renta otorgaban una parte significativa de la puntuación. A partir de la entrada en vigor de la nueva norma (parcialmente este curso y totalmente en 2013-14) la mayor puntuación se otorgará por el hecho de tener hermanos en el centro, la puntuación por renta se restringirá a los perceptores de la renta mínima de inserción, y se adjudicarán puntos si padres o hermanos mayores estudiaron en el centro solicitado.
El principal argumento del gobierno de Madrid es que así se fomentará la libertad de elección de centro, en su opinión restringida por la preferencia a la cercanía. Lucía Figar, la Consejera de Educación, ha llegado a afirmar que de este modo disminuiría la acumulación de alumnado en situación de desventaja social en determinados centros. ¿De verdad cree la señora Figar que se producirá un trasvase significativo de los hijos de los parados, de la población inmigrante, del alumnado en situación de dificultad, o simplemente de la clase media hacia los centros escolares de renombre, y simultáneamente las familias acomodadas de los barrios de alto nivel se lanzarán a solicitar plaza para sus hijos en los centros públicos de Aluche, de Cuatro Vientos, de Puerta del Ángel, del Lucero...? ¿Cree la Consejera que las familias en dificultades podrán afrontar en igualdad de condiciones que las familias acomodadas los gastos (comedor, transporte, cuidado...) que supone escolarizar a los niños lejos de casa ? ¿Cómo compensará la Consejera el efecto disuasorio de las cuotas, los uniformes, las actividades complementarias? Las palabras de la Consejera solo se pueden entender, en el mejor de los casos, si han sido pronunciadas desde una posición de pertenencia a la élite social, rotundamente desconocedora de otra realidad vital que no sea la de la “gente bien” de toda la vida. Por que la otra alternativa es que las haya dicho con conocimiento real de lo que significan, lo que implica una indigna estrategia de discriminación social.
Sin duda la Comunidad de Madrid está en disposición de implantar este nuevo sistema de acceso a los centros educativos que favorece a los que más tienen, pero lo que no podrá es imponer a toda la ciudadanía su dogma de la competitividad educativa como valor máximo, ni los criterios del mercado como motor de la vida escolar. Desde la Plataforma Latina Reverde le decimos al Gobierno de Madrid, pero también a los ciudadanos, que ese “pensamiento único” liberal que quieren imponer en todas las facetas de la vida no es el “único pensamiento” posible: muchos ciudadanos creemos que a nuestros hijos les favorece estar con niños de toda condición social, que la cercanía del colegio al domicilio es un valor de bienestar cotidiano, que la verdadera excelencia educativa es la que capacita para ser feliz y no la que te sitúa en ventaja sobre los demás, que el éxito tiene una dimensión colectiva sin la cual se tiñe de egoísmo, que sabemos que la competitividad no es justa si todos los participantes en la carrera no parten del mismo nivel de partida. Hay otros valores ciudadanos, otros valores de convivencia, otros valores educativos, señora Figar”.
ASOCIACIÓN DE PADRES DE ALUMNOS 
               "FIGARO” 
IES MARIANO JOSÉ DE LARRA 

Este texto es un artículo publicado desde la Plataforma Latina Verde (movimiento social que aúna esfuerzos tanto de padres como de diversos colectivos para apostar por una escuela pública de calidad) que habla sobre las modificaciones en el baremo escolar que la Conserjería de Educación ha anunciado y propone entrar en vigor de forma completa en el curso 2013/14.
Para empezar hay que tener en cuenta que la norma que se describe no tiene características novedosas, y que además se han sacado de los sistemas de aceptación de alumnado que ya se llevan a cabo en los centros privados.
El mayor problema que plantea la nueva norma, es tal y como argumenta el texto, que ésta sigue siendo una norma sectaria que continúa la,en España inseparable, unión nivel económico = nivel educativo.
Un artículo en Público (2007), recalcaba que los colegios privados acaparan más resultados positivos (38 puntos) que los públicos. Esto se explica por el estatus social al que hacen referencia los primeros. Con esto se ve reforzada la crítica que realiza el texto. La nueva normativa parece creada sin mucho sentido, ya que va a continuar, y a hacer aún más visible, la diferenciación educativa que en España se da dependiendo del nivel económico/social/cultural de la familia en la que uno nace. La realidad esque ya a día de hoy en los colegios privados y en algunos concertados, para poder acceder, hay que estar en lista de espera incluso  años (no meses). Si la nueva normativa además apoya los puntos que uno puede ganar siendo antiguo alumno (contactos) del colegio, no hace sino seguir cerrando el círculo de esos colegios. Ya que los padres de barrios menos boyantes que han asistido a colegios públicos, tienen ya de primeras menos posibilidades de que sus hijos puedan acceder a los colegios privados y concertados de los que ya participan los ciudadanos de un nivel económico más alto que llevan generaciones acaparando estos centros.
Esto por no hablar del problema de la inmigración (16,9% de la población madrileña), del que los colegios privados no parecen hacerse eco, quedando toda esta nueva población en los centros públicos, que con menos recursos económicos tienen que hacer frente a la problemática de inserción social, idiomática, etc. Lo que inevitablemente y en muchas ocasiones, debido a la falta de recursos o saturación del sistema, baja el nivel educativo general del centro, frente a aquellos centros educativos que, por criba económica (realmente criba elitista de esnobismo social) no incorporan a estos alumnos.
Y es que al final la educación seguirá siendo, como ya es, un tema económico más teniendo en cuenta las altas cuotas a pagar y las plazas limitadas a las que se accede. Así y para que sea más ilustrativo, se han recabado diferentes datos y se ha hecho una media de la inversión inicial económica que unos padres tienen que realizar para poder dar a su hijo una educación en un colegio privado: 200 euros de matrícula, 145 euros de libros, 200 euros de uniforme, 180 euros de comedor (con la nueva ley no se escogerían los colegios por proximidad y la posibilidad de poder acceder a un colegio privado cercano es ínfima), una mensualidad mínima de 300 (puede ser mucho más elevada). A esto habría que sumarle el transporte (tanto en vehículo propio, como en transporte público o privado), etc. El hecho pues esque pocas familias ( y más a día de hoy) pueden permitirse esta inversión. Aún así, hay colegios privados y concertados que dan la opción de poder asistir a un horario “especial”, generalmente de turno de tarde, para el cual las tasas a pagar son menores. Llegando incluso a recopilar material (tanto uniforme, como material escolar) del horario “preferente” o aquellos que sí se lo pueden permitir. Que al final, son las familias que tienen un nivel económico y social alto, frente a aquellas familias de un estrato o nivel social más bajo, que quieren para sus hijos y para ellos mismos las características de élite que estos centros promenten. Pero eso sigue creando una diferenciación de clase social entre los alumnos, ya que se junta a aquellos de un nivel económico inferior en los mismos horarios, tal como se hace en la realidad en los colegios públicos con aquellos alumnos que no llegan al nivel necesario que se supone general de clase y se les mete en un mismo aula con un horario de clases especiales y ritmo diferente. Lo que al final acarrea necesariamente un nivel educativo inferior para estos últimos. A esto lo llamamos Diversificación.
Sigue siendo pues una educación, la de estos centros, de carácter elitista. Y es que además es por eso por lo que los padres están pagando estas cuotas. Porque se vincula este tipo de educación con una posición social determinada (alta), con un estatus social y cultural mayor, que dará más salidas laborales y mejores condiciones y facilidades económicas a los futuros alumnos. Así lo corrobora un estudio realizado por El País, que afirmaba la convicción general de que el centro escolar puede influir en el futuro profesional, en el desarrollo personal y en la calidad de la formación académica.  Aunque hay que tener en cuenta, que de hecho, una vez descontadas la diferencias económicas y de carácter social de los centros, la educación pública resulta salir favorecida (según informe PISA 2006).
La realidad es que no abundan estudios sobre estas características en los últimos años. Aunque no es de extrañar, teniendo en cuenta que en España, el sistema educativo parece más una característica partidista que un tema de carácter central, y cambia con cada nuevo gobierno.

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