miércoles, 22 de febrero de 2012

¿Aprueba o suspende?


Por Lucía Tauler

El pasado sábado 18,tuvo lugar un debate, por llamarlo de alguna manera, sobre la educación española en Telecinco. “El Gran Debate”, así se llama el programa, versó acerca de temas un tanto prosaicos, como el nivel de estudios en comparación con Europa (Documento Pisa), el respeto en las aulas, la inmigración, la inminente Reforma de la Educación…Y no quiero decir que estos asuntos no sean relevantes o menospreciar en ningún caso algunas intervenciones muy oportunas acerca del estado de la Educación Pública. Lo que quiero transmitir es que este tipo de programas se hacen eco de problemas realmente trascendentales en la actualidad española y que estos discursos no hacen más que promover la polémica y el debate político, que todos sabemos ya de sobra por qué derroteros anda. No aporta nada más que animadversión entre unas opiniones y otras, dejando a un lado el tema en cuestión, ¿Qué se puede hacer para mejorar la situación actual?
En la tertulia había periodistas, profesores universitarios, periodistas, amén de representantes políticos dispuestos como en una especie de Arca, todos en parejas de opuestos, y no sólo de sexo, sino de ideales partidistas. En las butacas no estaba sentado ningún docente, ni de primaria ni de secundaria, tampoco había miembros de ningún sindicato o algún representante estudiantil… ¿sospechoso?
Quizás un nombre más adecuado para el “debate” hubiera sido ¿La gestión de los partidos políticos en educación aprueba o suspende? Propuesta extraída de un foro de docentes a raíz del programa. Este enunciado no dejaría lugar a dudas, por lo que, como apunta el maestro que hizo este comentario tan oportuno, no tiene debate alguno. Pero parece que lo que sí sigue interesando es desviar la atención hacia disputas grotescas,por ejemplo,  alrededor de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, con la intervención del clero incluida…
Y es que en conclusión, resulta bastante triste tanto el panorama político como el mediático, aunque creo que de esto también somos conscientes. El circo televisivo continúa ejerciendo supuestos alardes de decencia y compromiso social cuando lo que hace no va más allá de alimentarse de querellas sensacionalistas y abyectas.
Mientras tanto, tiene lugar la lucha en la calle, la indignación real y la movilización de todo el colectivo educativo. Docentes y estudiantes no pararán de gritar, por muchos palos que reciban y que sólo los harán más fuertes. Que tiemblen, que se estremezcan, pero sobre todo que sean conscientes de una vez por todas de que “HEMOS DESPERTADO”, y no volveremos a dormir a gusto hasta que consigamos nuestros objetivos: Una educación PÚBLICA de CALIDAD.

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