sábado, 17 de diciembre de 2011

Reflexión sobre el libro: “Repensar la educación” de Inger Enkvist.


Por Aida Bañuelos

Decidí leer este libro porque tal y como plantea la autora, existe desde hace ya tiempo una crisis en la educación, y se hace imprescindible un replanteamiento de ésta, para que las nuevas generaciones se constituyan por individuos inteligentes, conscientes de sus acciones y su entorno, de individuos responsables y por lo tanto autónomos.
Al principio del libro la autora nos razona sobre la importancia de la educación en el ámbito familiar, pues en sus propias palabras “ en la familia se aprenden como son las relaciones sociales: pedir, esperar y mostrar gratitud”. Es lógico deducir que en la familia se aprenden como son las relaciones sociales, pero el mundo de hoy, es desde hace ya algún tiempo, diferente. El cambio comienza aproximadamente en los años 60 en EE.UU. y Europa, aunque no en todos los países, y por supuesto solo en las grandes ciudades. En este mundo distinto, pedir a veces se torna exigencia (del que puede), la espera produce una incomoda impaciencia y la muestra de gratitud es un regalo escaso. Esto se debe a un cambio en la velocidad de la cotidianeidad, originado por las exigencias del mercado afincado en el poder del sistema económico actual. No voy a entrar a describir el sistema económico y como esté transformó la velocidad de la vida cotidiana, porque se volvería un texto demasiado largo, y es algo bastante obvio. Basta comparar los ritmos con otros continentes, con los pequeños pueblos de la península ibérica que se ven menos afectados por el sistema, o con el pasado para darse cuenta de este hecho. Así que me centraré en lo que a la educación se refiere: mi intención al citar la frase de la autora era recalcar que hoy en día no se puede educar a un chico/a en valores sin tener en cuenta el mundo en el que se mueve, porque precisamente y como dice la propia Enkvist, una contradicción de conceptos dificultará la asimilación de ideas por parte del niño. No quiero con esto decir que me parezcan malos los valores propuestos anteriormente, pero tengo mis reservas hacia la indicación de la misma autora de que cuanto más inconsciente sea la asimilación, más fácil será para el alumno. Quién por el contrario, se encontrara en conflicto, al ver cómo en la praxis, incluso los mismos educadores manejan distinto estos y otros ideales. Creo sinceramente en los beneficios de una transmisión consciente y razonada en la que se expongan realidades e ideales de la forma mas paralela posible, formando futuros adultos capaces de autogobierno, pacientes y agradecidos en la medida en la que el entorno les permita. Enkvist dice que el autogobierno nace de la asunción de “Hábitos beneficiosos” o “buenas costumbres”, que fomenten la voluntad y la atención, en lo que desarrollan la responsabilidad y la concentración; a lo que yo añadiría aquí al final: y el “espíritu crítico”, esto es algo que la autora no contempla como base fundamental de la educación y que de hecho critica, cuando dice de la educación actual: “Se insiste más en que adquieran la costumbre de cuestionar que la capacidad de aprender”. Cuestionar o fomentar el espíritu crítico es una buena herramienta que ayuda al individuo y por lo tanto a la sociedad a progresar. Mediante un espíritu crítico seremos capaces de desechar costumbres o ideas obsoletas y de asumir otras nuevas acordes con el momento actual. Un ejemplo sería la concienciación con el medio ambiente antes casi ignorada. Mucha gente se ha visto obligada, desde hace no mucho, a incorporar la necesidad de reciclar en sus casas, asumiendo una nueva responsabilidad para la que se necesitaba de fuerza de voluntad que les ayudase en la, no cómoda tarea de separar basuras. Más, si tenemos en cuenta que nuestras cocinas no estaban preparadas para el espacio de cuatro cubos de desechos. Esto es un ejemplo muy “Light” pero ¿qué pasa si nos vamos a analizar el comportamiento de los individuos y la educación en el sistema nazi?. Dejaré esto solo como una pregunta retórica. Para volver a la actualidad.
El segundo pilar de la educación dice Inger Enkvist, son los colegios, nos menciona como en el informe PISA salen bastante bien parados los sistemas educacionales de los países escandinavos (sobre todo Finlandia) donde las escuelas comprensivas o integradas han conseguido buenos resultados a diferencia de la mayoría de países que como España, que no han sabido sacarle el mismo rendimiento. Enkvist, valora por el contrario las escuelas eficaces características del sistema Británico y critica el sistema educacional escandinavo en lo que lo define como neopiagetista, pues defiende comenzar la lectoescritura cuando la maduración cerebral del niño se haya desarrollado, es decir, a los 7 años. Para estos la maduración no debe forzarse, y comenzar a leer o escribir antes de tiempo podría ser contraproducente. Por el contrario, la autora que se encuentra en total desacuerdo muestra algunos ejemplos (poco significativos en mi opinión) que contradicen esto y afirma que la maduración puede acelerarse. Sin embargo no continúa la comparación entre las escuelas escandinavas, y las eficaces, se basa para la comparación en los resultados y funcionamiento, de las escuelas integradas en otros lugares donde el planteamiento deja claramente mucho que desear. Dice así, de las escuelas eficaces, que son escuelas exigentes, donde, no se sacrifica al alumno privilegiado, a favor del alumno menos inteligente, como si sucede en España, donde se baja el nivel, del temario, pues lo importante es que los alumnos permanezcan en las aulas el mayor tiempo posible e independientemente de que aprendan o no, se saquen un título. Enkvist es partidaria de una división según la madurez del individuo, de manera que se tengan grupos con un grado de madurez mas o menos homogéneo y se pueda trabajar con el mismo nivel o exigencia en todos los alumnos. Comenta como ejemplo la desigualdad de maduración existente entre chicos y chicas, aspecto que yo considero de fidelidad nula, pues en una sociedad en la que niños y niñas todavía no son educados del mismo modo, no es posible saber si esto es una causa biológica. A pesar de que hormonalmente si suceda, que las niñas se desarrollen antes. Por otro lado la opción de la realización de un test para la medición de la maduración, o del coeficiente intelectual, es bien sabido que son pruebas poco determinantes, y se dan muchos casos de gente muy brillante con resultados mediocres y viceversa. Además vivimos en una sociedad mixta y es lógico por lo tanto que los individuos crezcamos en grupos donde coexistan todo tipo de personas, y aprendamos así a convivir los unos con los otros. Esto es probablemente más trabajoso para el profesor que debe ir de uno a otro haciendo una educación personalizada dentro de una globalidad diversa, pero me consta que es posible, incluso con niños muy pequeños. “La inclusión educativa de los alumnos con síndrome de Down es un proyecto que beneficia a todos. A los alumnos, porque se forman en el ambiente real que más tarde encontrarán en la etapa adulta en la sociedad. La escuela, al fin y al cabo, no es más que una sociedad en miniatura. Y a los demás, porque les permite aprender algo que no aparece en los libros y que es difícil interiorizar sin experiencias vitales de este estilo, valores como la tolerancia y el respeto a quien es diferente Sin embargo, no basta con que estos niños estén en la clase, sino que han de aprovechar al máximo las posibilidades que esa asistencia les proporciona. Y eso solamente se consigue si se les presta la atención que precisan y, a la necesaria actitud favorable, se le suma la adecuada capacitación de los educadores.”[1]. Además existen dos factores como son la imitación y el contagio, muy importantes y a los que la autora del libro resta importancia, pero precisamente son otros de los puntos claves en los que se basa la asociación de padres de niños con necesidades especiales, para pedir la integración de estos, pues si bien los niños con SD tienden a ser menos activos y participativos, un buen ambiente y apoyo harán que se contagien de la actividad de sus compañeros.
Alguien me puede decir que esto es muy bonito, pero que la realidad es otra. Y es cierto que en España el sistema no está funcionando para nada bien, pero esto, no tiene que ver con la realidad de el sistema de la escuela comprensiva, es producto de: por un lado la mala formación del profesorado. Ya sea educación infantil, magisterio o los másteres de formación del profesorado, todos están considerados como, estudios fáciles y cortos, meros pasos para obtener el título, cuando en países como en Finlandia, la carrera para ser profesor está considerada de gran dificultad, dura 6 años, y solo el 10% es capaz de terminar. Por supuesto que consecuentemente es la valoración que en el norte de Europa se tiene por la profesión del profesor, ya que se encuentra a la altura de ingenieros y doctores, y del mismo modo es el salario. En España cuanto menores sean los niños a educar menor es la exigencia del estudio de formación para ser profesor, siendo capaces de terminar la carrera, gente ( y aquí estoy de acuerdo con la autora) que malamente aprobó el bachillerato.
Otro factor es la mala organización, que se hace en España del sistema educacional, donde los grupos son enormes y los profesores (pocos de vocación), mal pagados y explotados sin formación para atender determinados problemas, se ven obligados a marginar a los malos estudiantes, pretendiendo de estos el simple hecho de alejarlos de las calles, hasta que tengan edad de trabajar. A diferencia de los países escandinavos, aquí nunca se vio un profesor de apoyo, y lo que se hace en diversificación es efectivamente, bajar los niveles, para que estos alumnos sin apenas más atención se saquen el titulo, si es que lo hacen. Esto, si no ocurre como sucede en determinados institutos donde se aplica el sistema “efectivo” a espaldas del gobierno, enviando a todos los alumnos problemáticos a un aula, a excepción de los dos más inteligentes de la promoción con los que se pretende subir la media y no dar la nota en los informes. El resultado es terrible, no creo que haga falta ni siquiera explicar porqué, y salta a la vista que no existe ningún motivo para pensar que nuestra escuela sea integrada, y no solo funciona mal, sino que lo hace fuera de la legalidad.
Pero claro, resulta que en Finlandia casi no existen los colegios privados y los alumnos se dividen mas homogéneamente entre los distintos colegios, no así en España donde los centros concertados, (que abundan bastante) para evitarse en las aulas problemas, lo que hacen es tener guarderías privadas con las que se llenan el cupo de niños que pasarán a cursos superiores, viéndose obligados por aparentar a coger uno o dos alumnos de padres inmigrantes o con algún tipo de necesidad especial, dejando para los colegios públicos todos los alumnos problemáticos, haciendo imposible casi, la educación en dichos centros.
Se podría pensar que en los citados países escandinavos o en Islandia hay una economía muy fuerte y que eso es un factor de importancia para el buen funcionamiento de la educación, pero la realidad es que España no da mucho menos dinero que dichos países y las diferencias de éxito por el contrario si que son abismales. De esto se entiende que una buena organización es básica, y que se trata de hacer las cosas no de una forma aparente sino, consciente y bien. Preocupándonos de verdad por la educación, nos estamos preocupándonos por el progreso y el desarrollo de nuestro país.


[1]http://www.down21.org/web_n/index.php?option=com_content&view=article&id=2496:programacion-educativa&catid=92:educacion&Itemid=2084

2 comentarios:

  1. El sistema público educativo español está tan mal, que las ideas de cualquier "experto" suenan a música celestial o, como en este caso, a música para "pompa y circunstancia". Seguro que algunas de las ideas de Inger Enkvist tienen sentido... para la escuela privada o concertada, porque si se aplicaran a la "pública" chocarían con los condicionantes negativos habituales. Me parece que tiene poco sentido, por ejemplo, enfatizar el papel de las familias (obvio) cuando en España ese énfasis esconde intereses ajenos a lo educativo. Y lo mismo se podría decir sobre la "enseñanza segregada", justificada para atender al mayor desarrollo de las niñas, que en España encerraría prestar atención especial a la "virtud" de las chicas....
    Sea como fuere, gracias a la "aportación" de Inger Enkvist, la LOE tiene los días contados.

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  2. No creo que las ideas de Inger sean aplicables para nada a la educación pública, me parecen rancias y nefastas por eso creía que era importante manifestarlo, ya que se incluye en el temario de cierto profesor del master de formación del profesorado para artes plásticas. Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Veremos en que se torna la educación a partir de ahora.

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