miércoles, 2 de noviembre de 2011

Educación= ¿transversalidad + new media?

Por Aida Bañuelos


Muchas personas inciden en que la forma de educar de un profesor debe ser objetiva, pero transmitir conocimientos sin adoctrinar, sin tratar de convencer a los pupilos de las ideologías propias, es algo más o más bien algo diferente. Si consultamos con la Wikipedia o cualquier enciclopedia cuando damos con un tema peliagudo como es el de la religión (tratado ya en este blog), descripciones hay miles, y estudios sobre el tema otros tantos, es así que nos permite un amplio abanico donde elegir y seleccionar lo que más nos cuadre: http://es.wikipedia.org/wiki/Religi%C3%B3n, yo rápidamente al leerlo he distinguido algunas frases interesantes como la de Julio Cesar, y rechazado rápidamente la de Ortega y Gasset. Incluso la definición “objetiva” propuesta al principio pasaría mil cribas antes de ser transmitida por el profesor de turno. Es así que nos queda la posibilidad dedicada y delicada de plantear la cuestión desde la multitud de opiniones, debatir el por qué de tanta controversia ante un  simple término y haciéndonos uso de la Wikipedia y de otros focos de información, mostrar a los alumnos la posibilidad de crearse un criterio propio a partir de los criterios de muchos otros que anteriormente pensaron sobre el tema. Esto supone un gran trabajo tanto para el profesor como para el alumno que, si todo sigue cómo hasta ahora, deseará no pensar y preferirá recibir una respuesta concreta que memorizar sin mucho esfuerzo.
La realidad relativa supone problemas para el alumno y futuro ciudadano porque como acabamos de explicar ha sido educado para saber la verdad. La mayoría ha sido educada con la idea de que la verdad es igual a realidad y por lo tanto existe y es irrefutable. Es así que la asunción de una realidad relativa como sustituto del concepto de verdad, supone problemas para el adulto pues comienza a tener dudas, muchas de ellas difíciles o incapaces de ser resueltas y que a su vez plantean dudas de lo políticamente y socialmente establecido. El estado, la sociedad y la cultura está compuesta por muchos adultos con este problema no resuelto y tanto es así que la educación (de padres, madres y profesores) sigue siendo en la mayoría de los casos un adoctrinamiento ideológico ya sea de un estilo o de otro pero que por lo general está de acuerdo con lo establecido, y soluciona los quebraderos de cabeza que supone pensar demasiado.
Para que esto funcione solo hay que aislar las materias, por si surgen controversias entre ellas, que incomoden a alumnos, padres, madres y profesores, y ocupar las tardes de los chicos con aburridos deberes de copiar y repetir de manera que no tengan tiempo para pensar o investigar y puedan plantear preguntas incómodas en clase que dediquen demasiado tiempo al análisis.
La transversalidad es peligrosa, es difícil para el profesor, que no debe ceñirse simplemente a su materia sino saber ir de una a otra y lo mas difícil de todo comunicarle hoy al alumno lo que todas tienen en común, cuando antes tanto se han esmerado en disgregárselas.
Tanto las ciencias, como  la filosofía o las artes, eran saberes que desde la antigua Grecia eran tratados en conjunto para investigar los fenómenos cotidianos, antes explicados por la existencia de dioses y para estimular los sentidos de manera que ayudase al individuo en su capacidad perceptiva. Este tratamiento global, realizado casi por intuición, se debía a una concepción del todo y no de las partes como sucede ahora, con el tiempo estas materias se fueron disgregando, hasta casi ni tocarse y convertirse en lo que hoy conocemos como ramas específicas, siendo obligados a una edad muy temprana, a decidirnos por una para no volver a saber de las demás.
 Llaman especialización a la o que en realidad es aislamiento e impedimento. Así nace el conocimiento específico. Licenciados, ingenieros… especializados en solucionar determinados problemas a la perfección, pero autodeclarados desconocedores de todo lo demás. Esto en la creación de ciudadanos libres es totalmente contraproducente pero ahora bien, produce una masa de gentes volubles y manipulables muy apreciada por las “democracias” tal y como las conocemos y la idea ficticia de que ya que carecemos de un conocimiento genérico y de la capacidad de autogobierno y autocrítica, necesitamos de alguien que decida por nosotros y nos guíe, “ein Führer” o varios.
Hoy Internet nos ha abierto puertas de conocimiento a todas las áreas conectándolas entre sí, de manera que el saber es accesible y gratuito. Sigue siendo imprescindible que nos ayuden a forjarnos un espíritu crítico para que seamos capaces de seleccionar de toda esa amalgama de información la que está mejor argumentada y carente de manipulación, pero sin duda, es la más útil de las herramientas que poseemos. Es por esto que surgen debates diarios de si debe ser censurada y hasta donde, tachando de ladrones a la gente ávida de cultura que la consume gratuitamente o a un precio razonable en la red.
En la mayoría por no decir todos los colegios públicos incluso universidades apenas han sido integradas las nuevas tecnologías, hay profesores que siguen negándose a aprender como se hace siquiera un power point o mandar un e-mail, así que ni que decir del hecho de abandonar su vieja enciclopedia y mirar en un foro o en la Wikipedia determinada información, o que un alumno realice como trabajo de curso un blog o una web, donde expresarse en vez de un cuaderno. Me consta que a penas se enseña a los futuros profesores las posibilidades de las nuevas tecnologías aplicadas a la enseñanza, negando de esta manera a los alumnos el mundo en el que viven, cuando hoy día un niño con una duda, no tiene que esperar a la clase siguiente o a que su padre le baje la enciclopedia del estante más alto sino que puede solucionarla casi al instante mediante Internet. Los jóvenes (y no tan jóvenes) aprenden o aprendemos en foros o con tutoriales en nuestras casas lo que antes aprendías en un curso o en muchos que encima te suponían mucho dinero.
La realidad es que pronto desaparecerán las librerías y las tiendas donde se comercia con el medio audiovisual y del mismo modo no habrá libros sino Internet en las aulas y los niños en vez de con un pan bajo el brazo nacerán con un i-pad o lo que sea que exista entonces. Consultaremos con Internet para todo, y todo empezando desde ya por libros música o películas será comprado en la red. ¿Por qué todavía nos negamos a lo evidente y seguimos sin invertir en lo lógico?. Hace falta un nuevo planteamiento, como ha dicho alguien más en este espacio el sistema educacional esta anticuado y no es el único.  No nos sigamos engañando creyendo que el progreso no ha llegado, o que no estamos preparados, simplemente nos da miedo que entre.

1 comentario:

  1. Me parece bien lo que dices en ciertos aspectos, pero en otros, discrepo un poco contigo…

    Cuando dices que se ha ido separando la cultura general para ir haciendo especialistas, yo no lo veo tan mal. Creo que es algo bonito, pero muy poco probable una sociedad en la que todo el mundo sepa de todo. Hoy en día, hay muchas personas a las que les interesan muy pocas cosas; y a las personas que les interesa algo, creo que está bien que se dediquen por completo al estudio de dichas cosas. Por ejemplo, si no hubiese investigadores que hubiesen elegido una determinada rama, y por el contrario, hubiesen estudiado de todo, no habrían profundizado en determinados aspectos, y no hubiesen encontrado la solución a una enfermedad (por poner un ejemplo). Creo que está bien especializarse en algo que gusta e interesa, ya que, si quisiésemos estudiar todo, poder relacionar todo con todo, abarcaríamos poca cantidad de información, ya que saberlo todo de todo es imposible. ¿No es mejor saber mucho de una cosa en concreta a saber poco de todo? Además, creo que cuando una persona es inteligente, ávida de conocimientos, ella misma se preocupa por aprender, buscar información, contrastarla, etc.
    Hoy en día, hay demasiada información, demasiadas cosas que estudiar. Antes se podía relacionar todo, porque los conocimientos sobre todos los terrenos eran menores.

    Y luego, estoy de acuerdo en que cada día la tecnología está más a la orden del día, y se están empezando a abandonar unas cosas por otras (como la enciclopedia por la Wikipedia). También es verdad que algunos profesores, por no decir, demasiados, se niegan a mandar un mail, o colgar el temario de alguna página web, foro, blog… pero no hay que olvidarse de todos aquellos niños y adolescentes a los que no se les puede obligar a mirar Internet para poder coger los apuntes de ese día, poner su opinión en tal sitio, descargarse el libro que ha mandado la profesora, etc. porque muchos de ellos, en sus casas, todavía carecen de estos “lujos”. No hay que olvidarse que muchos de los chavales que acuden a clase tienen una situación económica complicada en su casa, donde pagar la factura de Internet, es un privilegio que queda para otros, y más en los tiempos que corren.
    Me parece fenomenal que se empiecen a introducir las tecnologías en las aulas, y en el sistema educativo (siempre como complemento), pero me parecería todavía más fenomenal que hubiese ayudas para que todos tengan el derecho a un aprendizaje de calidad. Y que los ordenadores que son regalados a ciertos colegios, para que los alumnos tengan su ordenador, se destinasen a colegios que realmente lo necesitan, e incluso, a chavales que realmente lo necesitan.

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