miércoles, 26 de octubre de 2011

LOS COLEGIOS RELIGIOSOS


Por Virginia Wollstein

1. Introducción
 El tema que trataré aquí es controvertido, y no pretendo explicar ni dar razones de por qué los colegios religiosos deberían continuar dentro del sistema educativo español, sea ya porque ayudan a la situación económica o bien porque reducen la tasa del fracaso escolar. Ya se ha dicho, como indica la primera entrada de este blog, que los colegios concertados y privados dan mejores resultados que los públicos. Pero antes que nada me gustaría puntualizar que una identidad entre colegios concertados y privados y colegios religiosos es una generalización incorrecta, que no refleja el 100% de la realidad y que puede confundir al lector.
Ahora bien, los resultados cuantitativos de estas escuelas no son criticados, pero sí lo son los aspectos cualitativos y en este escrito me detendré a reflexionar sobre algunos de estos aspectos para poner un poco de luz desde el punto de vista de estos colegios. Esto ayudará a una mejor comprensión de la realidad. Si quedara algún punto sin tocar agradeceré que el lector lo haga notar para escribir también una reflexión sobre ello.

2. Valores Universales
Si bien los colegios religiosos están dentro del sistema educativo español, merece la pena analizar su motivación. Me remitiré en este caso al Ideario de un colegio recién creado (http://eva1.gestion-aula.net/images/Documentos/idearioSTELLAMARIS-2011.pdf). El objetivo de esta escuela es “ofrecer a los alumnos la posibilidad de recibir una formación integral que abarque todas las dimensiones de la persona: humana, científica, espiritual, cívica, artística, social y deportiva.”
Cabe ahora hablar de lo que se denomina educación en valores ¿Existen valores universales? El objetivo de la “educación en valores” debería ser (si bien no siempre es) prevenir un desarrollo anormal o todo aquello que se aleje del desarrollo integral del niño, teniendo en cuenta las dimensiones de la persona que me tomo la libertad de reiterar: humana, científica, espiritual, cívica, artística, social y deportiva. De este modo todos los valores se pueden resumir en la “educación para conocer la dignidad de las personas”, primero la dignidad propia y segundo la dignidad de los que me rodean. Ya que la dignidad de las personas es común a todo ser humano, se puede deducir que los valores que derivan de esto son los valores universales. Poniendo las bases correctamente el alumno podrá él solo formar su conciencia.

3. Profesorado
Se ha dicho también que los profesores en el colegio público viven con más “seguridad” y que los profesores en colegios concertados y privados tienen más presión ya que les pueden echar a la calle en cualquier momento, y que este es el motivo (o uno de los motivos) de porqué la tasa de fracaso escolar es menor. Bajo mi punto de vista cada tipo de escuela tiene sus pros y sus contras, y los pueden desmotivarse por diferentes razones: unos, por la inconstancia de las leyes y el poco reconocimiento; otros, por la supuesta inseguridad que podrían sufrir. Creo que esto que no nos compete hablar ya que depende de la individualidad de la persona.
Sí cabe mencionar que poder elegir el profesorado del centro es algo muy positivo ya que cabría la posibilidad (no siempre aprovechada) de tener una primera criba de personal dejando fuera a los profesores que no tengan vocación docente, y una segunda criba basada en si las ideas del profesor aspirante están de acuerdo con el ideario del centro.

4. Adoctrinamiento
Si definiéramos adoctrinar como “inculcar en un alumno valores que no le ayuden en su educación”, es decir que no le den herramientas para ser una persona libre, estoy total y absolutamente de acuerdo en que no se debe adoctrinar en los colegios, ya sean concertados, privados o públicos. Sin embargo vuelvo a remitirme a párrafos anteriores donde se indica que igual que es necesario que la persona desarrolle su capacidad mental, manual, etc. hasta donde el alumno sea capaz, también tiene que desarrollar su espiritualidad.
El objetivo principal (en este aspecto concreto de la formación del alumno) debería ser por tanto suscitar en él una serie de preguntas, es decir que se cuestione también la vida en este ámbito. Las escuelas religiosas no deberían tener miedo a que el alumno piense y busque sinceramente, ya que Dios quiere personas libres. De este modo, si al alumno se le suscitan las cuestiones y se le dan las herramientas para aprender a buscar las respuestas, será él quién decida si adherirse al ideario del centro religioso o no. Sin embargo, lo que no se puede hacer es omitir cualquier mención de Dios en aras de dar una educación “libre”, ya que estaríamos fomentando personas que no se paran a pensar en algo que va más allá del ser humano y a lo que han tenido las personas desde que tenemos pies.
Como última anotación en este punto solo diré que las personas que finalmente permanecen en la fe es porque han decidido libremente estar ahí, nadie cree por la fuerza. Para más información se puede consultar el punto 1731 y siguientes del Catecismo de la Iglesia Católica.

5. Los orígenes
Pongámonos en un momento en la piel de las órdenes, congregaciones, y movimientos religiosos que deciden abrir un colegio. Cuál es el origen de este proyecto. Según la fe católica, Cristo dio el mandato de difundir el Evangelio, de transmitir la fe: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” (Mt 28,19-20).  Y es de personas íntegras el ser coherente con la fe que se vive.
Ahora bien, la fe es un don de Dios al que nosotros no podemos acceder por nosotros mismos. Lo que sí podemos hacer (y ayudar a nuestros alumnos) es disponer nuestro corazón para recibir este regalo, y si lo deseamos ardientemente el Señor está deseando regalarlo. Así dice la Biblia: “Quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad.” (I Tim 2,4) y también, Cristo fue enviado para “que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16b). De lo que se deduce que cualquier católico querría para sus hijos no solo la mejor educación, sino una educación en un colegio en coherencia con sus ideas, que se le transmita la fe, que en definitiva es la vida eterna.
Ahora alguien podría decir que lo mejor es que no hubiera colegios religiosos que “envenenaran” la mente de los más pequeños con ideas extrañas o doctrinas raras, pero el verdadero objetivo del cristianismo y, en este caso, de la Iglesia Católica es formar mentes libres que quieran plantearse seguir a Dios voluntariamente. Dios no quiere esclavos.

6. Lo más importante de la educación
Se ha achacado la culpa del fracaso escolar primero al profesor, después al sistema educativo, y es que en verdad hay muchas razones que han dado este resultado del que estamos tan poco orgullosos. Bajo mi punto de vista lo más importante puede que no sea ninguna de las dos cosas si nos ponemos en el caso más nefasto (ni profesor, ni sistema educativo), pero lo que sí debería funcionar siempre es la familia. Ese debería ser el verdadero centro de educación de los hijos, ya que es un derecho y un deber de los padres. Creo que no merece la pena explicar porqué, aunque si alguien tiene alguna duda, puede dirigir sus comentarios a este punto.
¿Cuál es el papel de profesor (la cuestión que realmente nos concierne a nosotros)? Me sorprende que todavía no haya oído ninguna respuesta clara a esta cuestión, y yo voy a proponer una, dejando claro que no es la única y que por supuesto el profesor está ahí para acompañar a los padres en la educación al alumno. Pero, ¿qué es realmente lo que el profesor puede hacer por el alumno? Conocerle. Eso es lo que realmente puede marcar un cambio en el alumno y que se cuestione la vida en su totalidad. Si nos tomamos la molestia de gastar nuestro tiempo en conocerle, aquellas preguntas que queramos platearle se las tomará como una cuestión personal a la que debe atreverse a responder por sí mismo.
Por supuesto que es algo bastante poco práctico dentro de las aulas, pero hay que tener conciencia de que es hacia donde debemos tender y donde debemos imprimir más esfuerzos.

7. Conclusión
Espero que todo haya servido de aclaración a muchos y me alegro de poder expresarme con claridad. Si algo no ha quedado como el agua, tomaos la libertad de escribir en los comentarios para que pueda explicarme. Si alguien quiere rebatir alguna cuestión he puesto números a los apartados para que la labor sea más fácil y entendible para otros lectores.

3 comentarios:

  1. Dices: "Ya se ha dicho, como indica la primera entrada de este blog, que los colegios concertados y privados dan mejores resultados que los públicos". Me debí explicar muy mal. Intentaré decirlo con mayor claridad: los colegios privados y concertados hacen trampas elevando las calificaciones para que parezca que "dan mejores resultados que los públicos". Eso era lo que deseaba decir.
    La puntualización que haces sobre las "generalizaciones"... Una generalización se refiere a la "generalidad" no a la "totalidad".
    Los objetivos del Stella Maris no son nada extraños: todos los colegios persiguen objetivos comparables a los que tú mencionas, con una diferencia: la derivada de lo que cada uno entiende por "dimensión espiritual".
    Lo que dices sobre "educación en valores", "la dignidad humana" y "los valores universales"... También en esto, formulado como tú lo haces, no hay discrepancia relevante salvo en un asunto, el de "la "normalidad". Todos los modelos escolares procuran "educar en valores", propugnan la defensa de la dignidad humana y de los valores "universales" ("derechos humanos"). Pero, a mi juicio, ahí están latentes algunas contradicciones que se manifiestan con frecuencia, por ejemplo, en el asunto de los "derechos humanos". Aún hoy no existe acuerdo universal en ese aspecto, aunque pudiera parecer lo contrario. Sólo desde posturas etnocéntricas se puede entender que los occidentales estemos legitimados para dar lecciones de "valores universales" a personas con raíces culturales diferentes, cuando en la práctica los sistemas occidentales pasamos por encimas de nuestros propios principios. Te sugiero que eches un vistazo a la lista de los "derechos humanos" consagrados por la ONU. Enseguida advertirás que el sistema español no es, precisamente, ejemplar. Tampoco la Iglesia, a lo largo de los últimos años, se ha distinguido por desempeñar un papel activo en esa línea. Como institución y con independencia de ciertas excepciones personales, siempre ha estado de la mano del poder (Hitler, Mussolini, Franco... Bush, etc.)
    Los "derechos humanos" remiten, casi siempre, a una escala de valores, que se suele matizar en paralelo con el modelo ideológico dominante. Por ejemplo, ¿Qué debe prevalecer, los derechos de los católicos o los derechos de los musulmanes? Por ejemplo ¿qué debe prevalecer, el derecho a una vivienda digna (artículo 25) o el derecho de propiedad (artículo 17)?. Por ejemplo, ¿qué debe prevalecer, el derecho al trabajo (art. 23) o el derecho a tener estructuras políticas estables (art. 28). Por ello, la declaración de los Derechos Universal de Derechos Humanos comienza con un artículo de expresión relativa: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos...", sean católicos, ateos, musulmanes o de cualquier otro credo o concepción ideológica. Aunque el desarrollo posterior no resuelva casi nada en cuestiones de relevancia relativa.
    Me gustaría que aclararas tu concepción de "normalidad", porque sospecho que ahí subyace cierta divergencia entre tus propuestas y las mías.

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  2. En el epígrafe del adoctrinamiento hablas del desarrollo de la espiritualidad y de no omitir hablar de Dios... Nadie discute eso. La cuestión está en forzar el estado actual de los conocimientos en esa materia según las creencias de una parte importante de la población española, cuando se puede "explicar" con facilidad por qué tantas personas creen en Dios y esa explicación debe formar parte del acervo informativo que debemos suministrar al alumno (Dawkins, El espejismo de Dios, 2006). En ese punto surge un conflicto que acaso debiera solventarse ofreciendo al alumno la posibilidad de entrar en él según su propia voluntad... Nadie debería imponer creencias a nadie ni tan siquiera la existencia de Dios y mucho menos hacerlo cuando las personas (los niños y jóvenes) carecen de instrumentos críticos para defenderse de imposiciones "externas".
    ¿Deberíamos seguir explicando el origen del Universo mediante el Antiguo Testamento?

    Lo que dices en el epígrafe "Los orígenes". Puede valer para un católico, pero si lo contrapones a lo que dice un musulmán es muy probable que acabarais a bofetadas o que se impusiera una creencia sobre la otra, con las tensiones que ello induciría.
    Ahí está una de las razones por las que los estados modernos decidieron dejar fuera el factor religioso. Sólo en los países árabes plantean el problema como la autoridad eclesiástica española, y sólo en ellos hay ( hubo) conflictos graves en este sentido: (Irlanda) Egipto, Irán, Afganistán, Irak, etc.
    Lo más importante de la educación es, según tú la familia y, a continuación la voluntad del profesor por conocer al niño o al joven. Estoy de acuerdo en que esos factores son muy importantes. Nadie discute la importancia de la familia, sobre todo, en una de las fases de mayor trascendencia (0 a 3 años). Pero el modelo educativo debe tomar en consideración las "circunstancias ambientales". Si una familia debe hacer frente a un importante gasto hipotecario, es muy probable que esa circunstancia implique situaciones muy poco favorables a la creación de un ambiente familiar idóneo. Y en cuanto a la labor del profesor... En ocasiones sus posibilidades son prácticamente nulas. Te sugiero que veas La Clase (Cantenet, 2008). No creo que el modelo que tu defiendes pudiera emplearse en un ambiente como el de esa película ni en muchos de nuestros institutos.

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  3. En el primer post abundan las "generalizaciones", que como bien dices no representan al 100% de los casos, y también abundan las ambigüedades (que no se pueden entender sin conocerte previamente), de tal manera pueden hacer dar al lector información incompleta. Creo por tanto que es imprescindible que en este tipo de textos el autor intente ser preciso en la medida de lo posible. Por ejemplo, el hecho de que los colegios religiosos eleven las calificaciones puede ser un ejemplo que no sea representativo, pues yo conozco de primera mano muchos casos en los que el alumno que ha estudiado en un colegio religioso sale mejor preparado que uno que ha estudiado en un colegio público.
    Respecto a los valores, creo que se deben enseñar en la familia (no solo de los 0 a los 3 años), y el colegio debe ayudar a enseñar ese respeto, tolerancia, etc... Quizá el Estado no lo haya hecho bien, y seguro que la Iglesia también ha fallado, pero lo que yo digo es que nuestros esfuerzos deben tender hacia un lugar: que la familia pueda tener un papel más activo en la educación de sus propios hijos y que en los colegios no se vaya contra esos valores (que yo misma también he visto ejemplos de esto). Dices que los padres debido a la crisis apenas pueden estar con sus hijos y educarles; dices también que los profesores tienen también pocas posibilidades de poder llegar a los chavales y ayudarles. En eso estoy totalmente de acuerdo contigo, es un hecho en las casas y en las aulas, de ahí que diga que se tendría que empezar por ahí para cambiar el sistema educativo.
    Respecto al concepto de "normalidad", no he entendido bien a qué te refieres, ¿podrías aclarar tu punto, por favor?

    Respecto a imponer las creencias religiosas, creo que he dejado muy explícitamente en mi post mi posición. No solo no se deben imponer, sino que es contraproducente para todo el mundo. En el ejemplo que tú pones la Iglesia no explica el origen del universo con el Antiguo Testamento, solo dice que la Biblia contiene verdades que no tienen porqué ser históricas, y la Iglesia insiste también (en su Hermenéutica) que nadie debería leer las Sagradas Escrituras al pie de la letra. Tampoco conozco casos concretos en que la Iglesia haya enseñado esto, pero si alguna persona lo ha hecho, mal lo ha hecho.

    Por último solo dos cosas:
    Primero, al comenzar el post indiqué que mi intención no era defender a ultranza los colegios religiosos, sino explicar su razón de ser. A partir de ahí he podido explicar ciertas cosas que creo importantes y que muchas veces se dejan en segundo plano en el diálogo sobre la educación. Creo también que estas escuelas en la práctica pueden ser mejorables y que la realidad no siempre es como yo indico, pero siempre se puede trabajar invirtiendo esfuerzos en lo importante.
    Segundo, gracias por haber marcado estos puntos para poder darme la oportunidad de explicarme mejor. Si me he dejado algo, por favor, que nadie dude en comenar.

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