viernes, 12 de febrero de 2016

Los ACNEES y las TIC

Por Raquel Cánovas

Vivimos en un mundo rodeado tecnología: El móvil Smartphone, la tablet y los ordenadores se han convertido en parte de nosotros, como si fueran órganos vitales sin los cuales no podríamos vivir.  Invaden nuestras vidas facilitándonos de algún modo la vida cotidiana diaria, desde por la mañana en nuestros hogares, hasta en el trabajo, en nuestro tiempo de ocio, o  incluso en las aulas.
Es indudable que las nuevas tecnologías, también llamadas “TIC” (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones), ejercen una labor fundamental en las aulas, ya que pueden mejoran el rendimiento, atención y motivación del alumnado pero… ¿Son las nuevas tecnologías accesibles a todos? Ciertamente, no.
En los centros educativos podemos encontrarnos a alumnos que requieren una atención específica, con necesidades diferentes a los demás, estoy refiriéndome a los ACNEES (Alumnos Con Necesidades Educativas Específicas) En este caso, las TIC en las aulas suponen, en la mayoría de los casos, una limitación para ellos.
Por ello, nuestra labor como docentes consiste en informarnos, investigar y encontrar aquellos recursos que se adecúen a las necesidades de este tipo de alumnos. Para que el uso de las nuevas tecnologías en las aulas no les suponga una barrera, al contrario, que éstas sean una herramienta más para agilizar su  capacidad de aprendizaje y facilitar su desarrollo, además de fomentar la inclusión de los alumnos con necesidades educativas especiales en las aulas.
Hoy en día contamos con una serie de recursos tecnológicos para trabajar con los distintos tipos de ACNEES según sus necesidades:


En cuanto a los alumnos con discapacidades físicas se suelen encontrar a alumnos con diferentes problemas motrices que les impiden muchas veces el acceso a las fuentes de información.
En el caso de los ordenadores, hoy en día existen teclados alternativos adaptados del tipo “Intellikeys”. Son teclados programables que permiten a los a los alumnos con discapacidades físicas visuales o cognitivas acceder de una manera sencilla a introducir números en la pantalla, navegar por internet y ejecutar comandos de menú. A parte de estos teclados, existen punteros especiales y carcasas que también facilitan la interacción con el ordenador.
Además para la toma de apuntes en clase y para la realización de exámenes a este tipo de alumnos encontramos una herramienta muy útil, los programas de reconocimiento de voz, como el DragonNaturally, uno de los programas de software de reconocimiento de voz más utilizados en el mundo que  permite dictar documentos, realizar búsquedas en Internet, enviar correo electrónico, etc. de forma rápida y precisa.
Si hablamos de los alumnos con discapacidad auditiva encontramos alumnos con dificultades a la hora de recoger la información oral. Para ello, hoy en día se han desarrollado diferentes tecnologías que buscan la accesibilidad total para estos alumnos, como pueden ser los implantes cocleares y los audífonos. Pero en el campo de las TIC podemos encontrar multitud de herramientas interactivas que permiten total la total autonomía de estos alumnos, como pueden ser el uso de internet, chats, correo electrónico a través de herramientas como los ordenadores, las tablets o los móviles smartphones. Aunque estas herramientas son muy útiles, hay que tener cuidado, pues podemos encontraremos dificultades para poder acceder a la información cuando el software o la web utilice sonidos. Para evitar esta barrera, podemos usar el subtitulado, o programas de conversión de voz en texto.
Además dentro de este sector existen diversos programas con los que podemos trabajar el entrenamiento del habla, la estimulación del lenguaje y la memoria auditiva, que permitirán una mejor integración de este tipo de alumno en las aulas./clase.
Dentro de los programas para el entrenamiento del habla podemos destacar:
Sistema Avel: Es un sistema de trabajo para la actuación con los rasgos fonológicos del castellano que incluye diferente software de rehabilitación.


Speechviewer III: Programa logopédico para la rehabilitación del habla. Su objetivo es el control del tono y de la intensidad del habla para corregir el tono del paciente.


Globus 3: Programa de ejercicios a través de juegos de intensidad/duración donde se procederá a la creación de un dibujo de “chupachup” a medida que se vocaliza. Para que el alumno tenga una guía de lo que debe vocalizar es importante disponer de una tira de cartulina donde esté representado el fonema, la palabra o la frase a pronunciar, para que el alumno tenga visible la frase que deberá de emitir.


En cuanto a los programas para la estimulación del lenguaje encontramos:
Programa Exler: Está desarrollado por la Escuela de Patología del Lenguaje del Hospital de San Pablo de Barcelona. Se utiliza para ejercitar las competencias lingüísticas en el campo de la comprensión y expresión oral o escrita. Propone 6 actividades: Exploración del nombre, comprensión oral, comprensión escrita, dictado, denominación escrita y campos semánticos.
Programa SEDEA: Programa de actividades en las que el reeducador va a enseñar al niño a escuchar de forma progresiva, partiendo de lo fácil para llegar a lo difícil.


Por último en los programas para la memoria auditiva se encuentran:

Programa Imason: programa presenta distintas actividades con el objetivo de favorecer la percepción auditiva.
Para alumnos que presentan discapacidad visual se utilizan TIC como las impresoras y máquinas de escribir en braile, instrumentos de dibujo, bolígrafos de escaneo de notas, escáneres, etc…
En lo referente a los ordenadores podemos encontrar hardware y software específico para el acercamiento  a los contenidos que se visualizan en pantalla como por ejemplo, lectores de pantalla e instrumentos electrónicos de lectura en Braille que permiten la navegación en internet a través de un software que describe todo lo que se ve en la pantalla.
En la actualidad la mayoría de los teclados poseen un relieve identificativo en las teclas f y J que permiten a los alumnos con este tipo de discapacidad situarse con la disposición de las letras.
También existe software específico para trabajar en el aula con estos alumnos, entre los que se pueden destacar:
“Lee Todo”: es un software pedagógico que permite atender a las necesidades educativas de niñas, niños y adolescentes con discapacidad visual, a la vez que disminuye la brecha social de los escolares con ceguera o baja visión promoviendo una educación inclusiva.
 Programa EVO: Es un programa diseñado en un modelo de entrenamiento visual estructurado por áreas perceptivas y no un juego en sí.
 El alumnado con discapacidades físicas ya sean auditivas, físicas o viasuales es más fácil de atender que aquellos alunmos cuyas discapacidades son Psíquicas ya que los recursos de los que se dispone están mucho mejor adaptados a los primeros. En el caso de los discapacitados psíquicos, al ser un grupo muy amplio y heterogéneo, es difícil concretar que métodos son más útiles para superar las barreras que suponen las nuevas tecnologías.
Aún así existen una serie de programas informáticos que podemos usar, siempre y cuando estos estén adaptados al desarrollo cognitivo y no a la edad cronológica de nuestros alumnos.
Entre estos materiales se encuentra el Proyecto APRENDER, un recurso multimedia dirigido especialmente al alumnado con necesidades educativas especiales y que pretende afianzar y desarrollar las capacidades físicas, afectivas, cognitivas y comunicativas.
También existen sistemas aumentativos y alternativos de comunicación como la del portal Aragonés de la comunicación aumentativa y alternativa en la que encontramos infinidad de material informático para trabajar con estos alumnos (pictogramas, videos…) y programas especializados en desarrollar y crear lenguajes visuales alternativos para la comunicación, como por ejemplo los dispositivos portátiles de comunicación asistida: Dispositivos ligeros que permiten grabar voz y adaptarlo según el uso con diferentes series de pictogramas impresos como los Dispositivos Dynavox de Mayer-Johnson.
En cuanto a los programas de intervención global usando ordenadores o dispositivos móviles de última tecnología para niños autistas encontramos:
Proyecto Azahar: es un proyecto que consiste en desarrollar aplicaciones basadas en los dispositivos portátiles y la telefonía móvil desarrolladas específicamente para las personas con autismo u otros trastornos generalizados del desarrollo.


Proyecto SCA@UT: es un proyecto de investigación que tiene como finalidad mejorar la capacidad comunicativa del colectivo de personas con necesidades educativas especiales.
Sc@ut se basa en el diseño de comunicadores personalizados. Un comunicador es un conjunto de plantillas enlazadas diseñadas para un usuario específico con un perfil de interacción concreto. Una plantilla ofrece un conjunto de imágenes con o sin texto que básicamente emiten sonidos al ser seleccionadas, de tal forma que el interlocutor puede saber qué desea la persona que lo usa viendo las imágenes o escuchando los sonidos.



Proyecto ACIERTA es un proyecto que consiste en analizar la posibilidad de utilizar dispositivos como agendas electrónicas, paneles de información digitales, y sistemas de localización y posicionamiento para dotar de mayor autonomía y potencial a las personas con autismo



Aunque solo he identificado unos pocos recursos tecnológicos de los muchos existentes para trabajar con los ACNEE, existen en la actualidad infinidad de ellos. Las TIC pueden facilitar la labor docente con todos los alumnos, pero especialmente con  los ACNEE, aunque es necesario que busquemos la manera más eficaz de hacer accesible las TIC a este alumnado. En la actualidad existe gran sensibilidad social hacia esta materia y ello ha permitido el desarrollo de numeroso hardware y software que facilitan el acceso a las nuevas fuentes de información. Aunque aún queda un gran camino que recorrer existen consorcios internacionales de accesibilidad, que permiten romper la brecha digital que las personas con discapacitadas.

Referencias

http://www.tecnoaccesible.net/blog/1

jueves, 11 de febrero de 2016

LOS HIJOS DE LOS “X”

Por Natalia García

Z, como si de una generación apocalíptica se tratase, como dando a entender que los hijos de éstos volverán a ser los primeros (¿Generación “A´ ” ?) tras dar la vuelta al abecedario o, por el contrario, serán un subproducto “Zsub1” de sus antecesores.
Producto evolutivo de la Generación W o “Baby Boomers” (nacidos entre 1950 y 1960) que vivieron (¡o viven!, amén de los impulsos homicidas…) para trabajar, la Generación X (nacidos entre 1971 y 1985), quienes están a caballo (¡Y tanto! Generación gran conocedora del Sida) entre la importancia de la vida personal y laboral, de naturaleza independiente y escépticos en cuanto al concepto de “amor”; y la Generación Y (nacidos entre 1985 y 1992), entre la que me incluyo, de quienes se dice que no tienen apego al trabajo y cambian de puesto “sin pensarlo” por diferentes motivos (¿apego? “apego” es lo que se tiene cuando se posee algo, nuestra generación lo que no tiene es acceso al mundo laboral, pero este “ya es pasto de otra vaca”…), se encuentra la Generación Z, los nacidos desde el año 1992... ¡El Futuro!, dicen.


Mientras que “Los X” han disfrutado de la televisión en Blanco y Negro (sí, esa, la de dos botones y dos canales) y los videojuegos más retro que, por cierto, ahora vuelven a considerarse de interés por este aire (tufillo) vintage que nos rodea, “Los Y” hemos presenciado el auge de internet, la llegada de dispositivos móviles y la normalización de un ordenador en cada hogar, con su Windows, su proto-conexión a la red y su Paint, ¡El Paint!, ese maestro revelador de cualidades artísticas, ese al que Microsoft está anunciando un “¡Hasta siempre!”, por cierto.
Pero, ¿y “Los Z”? ¿Qué novedoso dispositivo tecnológico verán nacer? Aún no es seguro, lo que sí se sabe es que con “Internet” ya establecido y las tecnologías de la información en cabalgante evolución, esta generación ya maneja un aparato tecnológico prácticamente desde que su mano puede soportar un dispositivo móvil o Tablet y su cabeza puede estar más centrada en los estímulos externos que en la preocupación por mantenerse en equilibrio por su desproporción con el cuerpo y su peso.

 

Normalmente hijos de “Los X” (¡bien podría ser un título cinematográfico!), los llamados Nativos Digitales o GenZ (también “Generación N” de Net, “Generación D” de Digital, los “ .com”  o los Post-milenio), como si de habitantes de otro planeta o civilización se tratara (¡y eso parece!, ya que son la primera generación – 1/3 de la población - a nivel mundial que han nacido “con un móvil bajo el brazo”, eso del pan suena ya algo añejo…), no conciben fronteras ni limitaciones temporales, para ellos todo tiene que ser inmediato, visual, auditivo y, sobretodo, tecnológico para desarrollar “correctamente” su forma de pensar, de divertirse y de encajar en su gremio social, a pesar de que, paradójicamente, muestran dificultades para desarrollar relaciones interpersonales y vínculos personales, la otra cara de la moneda tecnológica.
La conectividad tecnológica para ellos ya no supone un avance o un “extra” como pudo serlo en sus inicios para las Generaciones X e Y, sino una NECESIDAD (necesidad que, por otra parte, puede provocar síntomas como aislamiento, miedo, depresión, ansiedad, irritabilidad y, en el peor de los casos, adicción o dependencia, cuya prevención o subsanación debe ser tarea de los padres). Y esta necesidad, al hilo de lo anterior, es tan certera que modifica su propia realidad y manera de ser y comprender el entorno. A continuación, un breve listado, a modo de curiosidad, sobre la personalidad de esta tecno-generación:
- Son impacientes y Proactivos, quieren recibir información de forma ágil e inmediata.
- Son rebeldes por naturaleza, independientes y no soportan las ataduras.
- Trabajan y entienden mejor en red, son más visuales y auditivos (prefieren gráficos a textos).
- Se sienten atraídos por las multitareas (son “multitasking”)
- El fracaso no supone una desgracia para ellos.
- Prefieren instruirse de forma lúdica y ser autodidactas.
- No consideran la educación como medio de supervivencia.

Casi tan negro como el tipo de letra de los tres guiones anteriores ven la educación de esta generación algunos docentes pertenecientes a la Generación X o jóvenes profesores de la Y. Porque, ¿Cómo puede una generación frustrada por el cabalgante ingreso de la tecnología y que no pudo adaptarse a los nuevos cambios informáticos educar a sus hijos o alumnos “Z” en este siglo de constante evolución tecnológica? ¿Es lícito adaptarse a sus ansias educativas con necesidades tecnológicas o hay que seguir educando en la tradicionalidad? ¿Cómo motivar e imprimir el gusto por la educación en alumnos que no temen al fracaso?


Como decía Sr. Ken Robinson en su charla Ted “Las escuelas matan la creatividad”, la manera de evitar una rebelión educativa (una verdadera caída de los pilares de la educación) por parte aún de la Generación Y e inculcar interés educativo en la Generación Z es la actualización y renovación de conocimientos tecnológicos por parte de las generaciones docentes, entre otros aspectos.
Los métodos educativos tradicionales funcionaron correctamente en su contexto y bajo unas necesidades y objetivos sociales diferentes a los actuales, por lo que seguir empleando este tipo de modelos, abocados al fracaso, únicamente puede provocar desinterés y no sólo el freno (¡o la matanza! En pro de los sentimientos homicidas…) de la capacidad tecnológica del alumno, sino también su creatividad y desarrollo cognoscitivo y evolutivo.

Para aprender a enseñar hay que aprender a aprender
Albert Einstein

Y qué razón tenía el Sr. Einstein, cuánto le queda a la generación docente por aprender y renovar/actualizar en cuanto a conocimientos, a pesar de todo.
El docente que el alumno de la generación Z desea y, hasta, necesita, debe poder motivarle mediante otros sistemas de aprendizaje adaptados a su entorno y capacidades, debe apoyarse en el potencial de los videojuegos en el contexto del aprendizaje, debe consentir el uso de blogs, Tic,s y redes sociales que favorezcan la cultura participativa, debe reforzar la autonomía y el pensamiento crítico y reflexivo del discente (como el método de “La abuelita” de Ken Robinson) pero, sobre todo, debe mostrar una actitud abierta ante nuevas formas de aprendizaje informal.


Y no es tarea fácil, sabido es; numerosos docentes o grupos educacionales se sienten, por más tecnofílicos que puedan llegar a ser, abrumados ante la creciente intrusión tecnológica, se sienten apartados ante el calificativo de “Inmigrantes digitales”, contemplan esa famosa “brecha generacional” entre docente-discente y ven peligrar su puesto.
¿Por qué? La educación siempre ha estado ahí, la figura del docente siempre ha sido un referente necesario en la educación. Entonces, ¿Por qué su pérdida de autoridad postula como uno de los grandes temores del s. XXI?
Más bien habría que preguntarse cuál es el objeto de la escuela, cuál es la función de la educación y del educador.
En una era en la que la información (que este contrastada y sea fidedigna ya es otro tema) está al alcance de cualquiera, ¿qué papel tiene el profesor? Esa figura referente y contenedora de conocimientos…
Puede llegarse a la conclusión de que el crecimiento desbordado de la tecnología puede llegar a poner en peligro la figura del docente y lo que llaman “el elixir de la educación”, es decir, el transmitir a las nuevas generaciones la experiencia propia. Pero, ¿Qué ocurre cuando la experiencia del docente no se corresponde con las demandas del discente? ¿Es la palestra del aula un lugar para regocijarse de los conocimientos adquiridos?


¿No será que la importancia real de la educación es (o debería) formar personas autosuficientes, autoexigentes y proactivas? Y no confundamos tal término con el de “reactivo”, el gran temido del docente inexperimentado y, hasta, del político más envenenado: formar personas que sean capaces de pensar por sí mismas y volverse en contra de uno en algún momento, como si de una película concernista se tratara, en la que la máquina creada por el humano toma consciencia y se revela, finalmente, contra su autor.
Como decía P. Meirieu en su emotivo “Cartas a un joven profesor”, la función de la educación debe ser, por tanto, transmitir, y para poder transmitir es necesario saber aprender, como también comentaba el Sr. Einstein, y esa es la gran problemática educacional actual: las dificultades de la actualización, en este caso la tecnológica.
Y es que es bien sabido que el concepto de autoridad parece haber entrado en crisis ya que, a pesar de que el alumno está en una posición de desventaja en cuanto a conocimientos y bagaje, éste se encuentra desbancado y •al desnudo” en cuanto a conocimiento tecnológico con respecto a un alumno perteneciente a la Generación “Z”. Es un problema real, actual, está pasando; y si a algo teme un docente más que topar con un alumno revoltoso (y de aquí en aumento), es a verse “en un renuncio” y desacreditado frente al grupo de alumnos, en contraposición a la “atractiva” idea de que el alumno supere al maestro. Ellos son tecno-competentes y el educador no debe permitir que, dentro o fuera del ámbito tecnológico, se le considere incompetente.


Pero que este tipo de alumnado pueda encontrarse en posición de ventaja con respecto a la generación X o Y, no quiere decir que sean sujetos culturales autosuficientes aún, el considerarlos de tal manera supondría una conspiración educacional, cuyo fin es la enseñanza.
Muchos docentes prestan poca importancia al reto moral que supone atreverse a enseñar algo nuevo (tras aprender algo nuevo), a pesar de que el ser humano es naturalmente inquieto y atraído por el conocimiento.
Pero, de entender que negarse a la actualización supondría el freno intelectual del docente y la anulación de la evolución cultural del alumno, y emprender el camino hacia la tecnología, ¿qué pasaría en un futuro?
Hay que tener especial cuidado con el concepto de educación obsoleta, en la que los países desarrollados protagonizan la revolución tecnológica y educativa en las aulas, mientras que los países en vías de desarrollo profundizan en la pobreza y el atraso. Por lo que se debe adaptar la educación innovadora al contexto social en el que se imparta, a favor de evitar la exclusión educativa y la discriminación y segregación de la sociedad en los conocidos profesionales “de cuello blanco” y profesionales “de cuello azul”.

“Hasta que no diseñemos la escuela secundaria que responda al siglo XXI, estaremos limitando, arruinando, las vidas de millones de adolescentes diariamente. Me aterra pensar en el mañana, donde la mano de obra calificada provenga de China o India”.
Bill Gates

El docente, en lugar de infravalorarse e interiorizar el apelativo de “Inmigrante Digital”, debe asumir su responsabilidad y llevar a cabo un nuevo rol en el que se capacite y forme, mediante la formación específica del profesorado (algo desconocida actualmente), para poder detectar y aprovechar las numerosas posibilidades y herramientas que brindan las Tecnologías de la Información y Comunicación.
En la medida en la que el colectivo educador pueda, se debe redefinir el camino de la educación para devolverle la dignidad y valor que está comenzando a ser puesta en duda; así como el papel del maestro/educador/profesor/docente, quien un día fue una de las figuras centrales de la sociedad y respetado por padres y alumnos, sobre todo por padres.


“Necesitamos un nuevo diseño que considere que todos los alumnos deben preparase rigurosamente”.
Bill Gates

La evolución del ser humano ha pasado por varios “homo” hasta llegar al Homo Sapiens Sapiens, y parece estar formándose sigilosamente lo que algunos llaman el “Homo Sapiens Digital”. Y, como seres humanos igualmente, las generaciones pre-Z, quienes en mayor o menor medida hemos recibido con los brazos abiertos el avance y cambio tecnológico, debemos concienciarnos que la evolución requiere esfuerzo y dedicación, la única manera de no ser devorados por la especie dominante, “Los Z”.

Bibliografía recomendada

- Prensky, Mark. Enseñanza a los nativos digitales.
- Prensky, Mark. Inmigrantes digitales. 2001.
- Boshma, Jeroen. Generación de Einstein: inteligentes, sociales y superfast. Comunicación con gente joven en el s. XXI. 2008.
- Boshma, Jeroen. Generación de Einstein: Comunicación con gente joven en el s. XXI.
- Boshma, Jeroen. Generación de Einstein: Iprimero la felicidad, después el trabajo.
- Boschma, Jeroen & Groen, Inez. Compra un coche en el desguace: cambio de paradigma en la educación.
Curiosidades:
- Cómo aprenden los nativos digitales. Roberto Rosler.
https://www.youtube.com/watch?v=yygcffMv7uo
- Charla Ted, Ken Robinson. https://www.ted.com/talks/ken_robinson_says_schools_kill_creativity?language=es

Referencias Bibliográficas

- http://www.adtz.com/es/la-generacion-z-marcara-las-tendencias-de-consumo-del-2015-informe-de-tendencias-ford/
- http://www.marcprensky.com/writing/Prensky-NATIVOS%20E%20INMIGRANTES%20DIGITALES%20(SEK).pdf
- PDF. Digital Natives, Digital Immigrants: Do They REALLY Think Diff erently.

"BAILINGUAL EDUQUEISION"

Por Paola Ros Bartolmé

En Septiembre de 2012, Esperanza Aguirre presentó su dimisión como presidenta de la Comunidad de Madrid, dejando para la posteridad la siguiente frase: “De lo que más orgullosa estoy es de la educación bilingüe”


El Programa bilingüe lleva años implantándose y publicitándose pomposamente como un gran progreso en materia educativa. Concretamente, en la Comunidad de Madrid se inició en el curso 2004-05 en 26 colegios públicos de Educación Infantil y Primaria. El objetivo evidente de dicho Programa es que los alumnos reciban una educación que, una vez finalizada, les permita expresarse tanto de forma oral como por escrito de manera más que fluida en inglés. Debería esperarse que su expresión fuera prácticamente igual que la que tienen en su lengua materna, o al menos eso es lo que yo entiendo por “bilingüe” pero, ¿es ese el resultado obtenido? El bilingüismo se pretende conseguir a través de un modelo educativo en el que el alumno no sólo aprende inglés como lengua extranjera, sino que recibe un número determinado de asignaturas en dicho idioma, por ejemplo, ya no existe la asignatura de Ciencias naturales o de Conocimiento de medio, ahora se llama “Science”, ni tampoco hay Educación plástica, ahora estudian “Visual Arts”.


Este concepto de enseñanza en inglés que dé como resultado alumnos bilingües me parece bastante maravilloso sobre el papel, pero la realidad es que la que es bilingüe es la enseñanza y lo que da es un resultado mediocre. Efectivamente, la clase es bilingüe porque se da en dos idiomas, pero los niños no lo son. El docente, pongamos que se llama Paco y que es natural de Albacete, fue “preparado” a marchas forzadas para, después de llevar X años enseñando la asignatura de Conocimiento del medio, pasar a dar “Science”, o “Saiens” como dice Paco.


Paco, profesor de vocación y con años de experiencia, se esfuerza por aprender los nombres “ininglis” de todos los conceptos de su asignatura, incluso redacta previamente las clases para no innovar demasiado en lo que a gramática inglesa se refiere. Comienza su clase con un “gudmornin” e imparte una materia que adora y que domina pero con una gramática revisada por nadie y con un acento parecido al de su tocayo en el siguiente video:



La primera parte de la clase, Paco de Albacete la explica en inglés entre sudores y tartamudeos; en la segunda, hace un resumen en el idioma patrio para que sus alumnos no se queden con dudas y no dar pie a confusiones por una mala expresión/comprensión del inglés. Y he aquí una clase bilingüe “tipical espanis”. La materia, o se reduce o se comprime en la mitad de tiempo para enseñarla en dos lenguas: en español y en inglés de esparto. Durante la explicación en inglés, el niño de la 3ª fila se evade incapaz de seguir una clase en un idioma que se le implantó sin previa base; su compañero garabatea su “saiens buc” esperando a que llegue la traducción pertinente de tanto palabro; una pareja de niñas se dibujan algo en la mano la una a la otra a la espera de exactamente lo mismo; y así la gran mayoría de la clase. Finalmente Paco está en su salsa, repite en español todo lo explicado anteriormente captando la atención de unos cuantos alumnos más, alguno pregunta una duda en spanglish que él se esfuerza en responder improvisando frases absolutamente correctas en el concepto pero no en la forma y después manda los “jomguorc”. Y así van pasando las clases, las semanas y la evaluación.
Paco cuenta una vez a la semana con una “assistant” natural de Chicago que da apoyo en sus clases a cambio de poder permanecer en España terminando unos estudios superiores nada relacionados con la enseñanza. Ella corrige eventualmente la gramática de Paco, pero no supone una gran mejora, más bien le distrae y le pone aún más nervioso, y ni intenta corregir su pronunciación, por que, más que una “assistant”, lo que Paco necesita a su modo de ver es una intérprete.

Llega el examen, por supuesto en inglés, la corrección gramatical u ortográfica no es requisito imprescindible para aprobar porque suspenderían la gran mayoría, además a Paco la mayor parte de las respuestas le suenan estupendamente si en ella se relacionan conceptos adecuadamente con la pregunta en cuestión. Una de las preguntas es la escala de Mohs de la dureza de los minerales. El niño que garabateaba en su libro se la sabe al dedillo, pues es un estudiante aplicado, y por supuesto la escribe en inglés, “Talc, Gypsum, Calcite...”. El niño en cuestión se llama Juan y sabe que el “gypsum” es más duro que el “talc”, lo que no tiene muy claro es si el “gypsum” se traduce como yeso o lleso o ieso, y esto es solo un ejemplo insignificante.
Nuestros alumnos bilingües, en su mayoría, hablan español y chapurrean inglés, y escriben inglés (siendo optimistas) y maltratan el español a golpe de boli. Este paripé, con el que muchos padres están felices, supone la inversión poco fructífera de un presupuesto precario e insuficiente en una preparación del profesorado igual de precaria y de insuficiente, y en el cambio de toda la señalización del Centro por nuevos carteles bilingües: Gimnasio/Gym.


Todo esto se justifica con la capacidad innata de los niños para aprender un idioma, pero para que esto sea cierto debe ser enseñado como tal, no apoyándose en la lengua materna de los alumnos o directamente traduciéndolo y, contando con que todos los niños tengan dicha capacidad, sería importante que tanto los contenidos aprendidos como la competencias idiomáticas adquiridas desde pequeños fueran correctos, precisos y de calidad. “Don yu cinc sou?”.
¿Cuál es el precio de la educación bilingüe?, ¿Compensa la reducción de conocimientos impartidos para que los adultos del mañana se sepan la escala de Mohs en inglés aunque no sepan escribirla en español?, ¿En qué situación deja esto a un entregado, versado y monolingüe profesor como Paco después de tantos años de ejercicio de su profesión?, ¿Cómo afectará a aquellos alumnos  que son relegados al grupo de menor nivel de su curso (y por tanto no bilingüe) por ser menos hábiles con los idiomas pero perfectamente capaces de aprender geología?
Huelga decir que yo recibí una educación bilingüe real con profesores nativos desde la guardería y que actualmente me encuentro realizando mis prácticas en un Instituto bilingüe, experiencia en la que me baso para escribir este texto. En ningún momento se me ha solicitado ninguna acreditación de mi nivel del idioma antes de dejarme interferir en el aprendizaje de los alumnos. Educar es una gran responsabilidad para la que apenas me siento preparada en mi idioma, de modo que,  a pesar de mis años de estudiar inglés y mi fluidez tanto escrita como oral en cualquier otra situación, mucho menos creo poder afrontarla en inglés y, por supuesto, cuando lo hago sudo y tartamudeo tanto como Paco el de “Science” o Dolores la de “Technology”.
Después de mi primer día de prácticas, lo primero que hice fue instalarme un diccionario de inglés en el móvil tras haber tenido que recurrir al Google Translator para nombrar con propiedad conceptos de geometría y esto, sinceramente, me produjo vergüenza frente a los alumnos tanto propia como ajena.

¿Es que acaso nadie va a comprobar que yo sé decir bisectriz en inglés y cómo explicar su procedimiento? En cierta manera, al final de cada clase me siento partícipe de la estafa de la educación bilingüe y culpable por no dominar algo que ni se me ha procurado desde las Administraciones ni se me ha exigido procurármelo por mí misma.

P.S: Todos los personajes mencionados en los ejemplos son ficticios y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, pero en ningún momento se han inventado o exagerado situaciones.

REFERENCIAS

https://ampalalatina.wordpress.com/2012/06/04/carta-abierta-al-ministro-wert-sobre-los-programas-bilingues-de-ingles/
http://www.padresycolegios.com/noticia/2826/Consultorio/pda/
http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/bilinguismo-fachada-madrid-4794684
http://elpais.com/elpais/2015/05/13/eps/1431541076_553813.html
http://www.elmundo.es/espana/2013/12/18/52b1bcda22601d3a6d8b457f.html
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/12/26/actualidad/1388062139_448992.html
http://elhematocritico.blogspot.com.es/2012/05/esto-es-la-educacion-bilingue.html


miércoles, 10 de febrero de 2016

La tumba de la educación artística

Por Inés Trujillo Hueso.

La educación plástica está en crisis. Cada vez esta asignatura es más vejada reduciendo horas lectivas, o, como ahora, dejándola como optativa en primaria. ¿Cuál es el problema de estas asignaturas?, ¿acaso las artes “distraen” a los jóvenes de otros quehaceres, o no les proporcionan los suficientes conocimientos para poder desarrollarse y adaptarse al mundo profesional? La respuesta es simple, son tan útiles como cualquier otra materia. El problema está cuando estas no están bien enfocadas, o por el contrario no se utilizan para aportar al alumno unos objetivos críticos o capacidades que le aporten un punto extra al desarrollo de la creatividad. Bajo mi punto de vista, estas materias ayudan al alumno a un auto aprendizaje que en muchas otras materias más academicistas o de un “alto rango” (si así los queremos llamar) no aportan; y esta cualidad, fomenta la autonomía de la persona que posteriormente se va a encontrar con un mundo en el que o cuentas con esta capacidad o estás perdido. Hablamos entonces de la resolución de problemas mediante unos materiales o destrezas. Hay que prestar especial atención a estas capacidades poniendo como punto de mira un futuro que no podemos esperar, y  que albergará unas nuevas profesiones que desconocemos y en las que sobretodo se valora la creatividad.  La escuela resta importancia a la creatividad, sin embargo, en el ámbito profesional lo que se pide es precisamente esto. ¿Ante qué les preparamos, entonces? Lo que se puede conseguir con esto es a que realicen procesos puramente mecánicos.
Igual de escandalizador es el tema de las artes plásticas como el de la filosofía (la cual también ha sufrido de esta manipulación y se ha reducido año tras año hasta pasar a formar parte de las asignaturas optativas). Si no aprendemos a reflexionar, o a tener una capacidad crítica, no aprendemos valores. La persona no se prepara para afrontar el bombardeo visual que recibe, más hoy en día.
María Acaso, en una entrevista para El diario en 2014 sostenía: “Es una paradoja que en un mundo hipervisual nadie tenga la preocupación de desarrollar el pensamiento crítico visual”, defiende que la idea de terrorismo visual ha de ser combatida por el pensamiento crítico visual, que no es algo innato, sino que ha de ser algo adquirido. He aquí la importancia de este desarrollo crítico en el alumnado que, bombardeado por una sucesión de imágenes y por el cual su vida gira en torno a ello, debe ser capaz de distinguir entre realidad e idealización. Todo lo que vemos está maquillado, en un mundo rodeado por la imagen, marcado por el desarrollo de la técnica hasta el límite de confundirnos.


La asignatura se ha convertido en optativa en primaria, un rango de edad en la que la capacidad creativa e imaginativa es muy fuerte, cortarla de raíz no es la estrategia más inteligente. A no ser que se pretenda seguir un modelo obsoleto, la cuestión radica en la metodología, el planteamiento de la clase y en parte los contenidos. Esta asignatura no sólo funciona como conector con la capacidad crítica y el desarrollo de la creatividad, también es un medio cultural, ¿cuántos alumnos tienen conocimiento de la historia del arte (referido tanto pictórico, escultórico, audiovisual etc.)? Es un tema que se deja de lado,  y que esta asignatura puede ofrecer, e incluso, ofrecerlo bajo un pretexto innovador en el que se suprime la clase magistral (por ejemplo, proponiendo una actividad en referencia a una obra de arte o un artista) consiguiendo de esta forma aprender mientras se trabaja; mediante un estímulo. Se ve la educación plástica como manualidades quizás porque no se enseña, o no se comprende, que no es un proceso mecánico manual sino que conlleva a una reflexión. Si la literatura se acota a unas reglas, las artes también. Son una disciplina. Está demostrado que las enseñanzas artísticas fortalece capacidades cognitivas esenciales tales como razonamiento condicionado, ordenamiento mental para la solución de problemas y pensamiento creativo. Fomenta la curiosidad por el conocimiento, fortalece las metas personales, profundiza la perseverancia, desarrolla la disciplina, aumenta la capacidad de atención e incrementa la retención escolar.


Para trabajar la creatividad es importante también el desarrollo de la inteligencia emocional. Porque es cierto que el uso de las nuevas tecnologías o el introducirlas en el aula ya potencia en cierta manera ese grado de creatividad y autonomía, pero no ayuda a un crecimiento personal, a ese desarrollo de la inteligencia emocional que sí puede dar las artes o filosofía.  Por un lado se quiere erradicar el tipo de enseñanza propio del siglo XX, de la típica charla con unos alumnos sentado en unos pupitres y sin embargo se eliminan las asignaturas que más se adaptan a un posible cambio y a este esquema de aula. Se busca la innovación, pero sólo aplicable a las enseñanzas
Como conclusión, se debería llegar a una plena igualdad de saberes en la educación, una educación sin etiquetas; la cual debería adaptarse al alumno y a su medio. Aunque todas estas propuestas de innovación en la educación tienen un cierto grado utópico, no quita que de todas ellas se puedan introducir algunas.  Al final, da la sensación de que no se intentan resolver problemas sino apartarlos a un lado y seguir del mismo modo, anclados en una imagen sin darnos cuenta de que los cambios que se han producido en la vida, conciernen también a la escuela, teniéndose esta que adaptarse. No sólo el alumno debe adaptarse a la escuela, la escuela debe adaptarse también a ellos.


Referencias o artículos relacionados:

http://www.eldiario.es/sociedad/busca-PP-salir-representado-PISA_0_329317279.html
http://www.eldiario.es/sociedad/Fomentar-creatividad-resolver-problemas-manana_0_454254836.html
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/04/05/actualidad/1365175865_448281.html
http://www.eldiario.es/sociedad/escuela-diferente_0_328617413.html
http://elpais.com/diario/2005/05/09/opinion/1115589609_850215.html
https://www.youtube.com/watch?v=ld_X13DG800
https://www.youtube.com/watch?v=KN_xFqn1q0Q

El maestro ignorante en la nube

Por Lorena Fernández Prieto

Jaques Rancière cuenta en su libro “El maestro ignorante” cómo, en el año 1818, Joseph Jacotot, un revolucionario exiliado y lector de literatura francesa en la universidad de Lovaina, fue capaz de enseñar francés a los estudiantes flamencos sin darles ninguna lección. Gracias a esta experiencia consiguió que sus alumnos aprendieran lo que el mismo ignoraba rompiendo con la idea del maestro como el origen de una cadena de transmisión de conocimientos que mediante sus explicaciones eran transferidos a los alumnos.
Jacotot se vio en la imposible tarea de tener que enseñar francés a unos alumnos flamencos que solo entendían y hablaban  el holandés y desconocían por completo el francés. Así mismo el no conocía el holandés, condición que impediría a Jacotot explicar nada a sus alumnos y que lo inhabilitaría como maestro, impidiéndole formar “los espíritus” de sus alumnos conduciéndoles con sus explicaciones de una forma progresiva de los elementos del conocimiento más simples a los más complejos.
Sin un lenguaje en común no había manera de hacerse comprender y se ponía por tanto en cuestión la base de todas las pedagogías: la explicación. Si Jacotot quería desempeñar su función como maestro, esta no podría basarse en la explicación de sus conocimientos a sus alumnos.
Su solución fue recurrir a un ejemplar del Telémaco de Fenelón en una edición bilingüe, de manera que pidió a sus alumnos que aprendieran el libro entero y después escribieran un resumen. Con el paso del tiempo Jacotot se sorprendió al descubrir que sus alumnos habían aprendido a hablar y escribir francés sin la necesidad de sus explicaciones, aprendieron por si mismos de una manera autónoma.


De esta manera Jacotot borró sin querer la lógica de toda pedagogía, la distinción entre sabios e ignorantes, proclamando que todos los hombres tienen la misma inteligencia y que, como dice Rancière “Explicar alguna cosa a alguien, es primero demostrarle que no puede comprenderla por sí mismo.” (Rancière, 2010: 8). Con este nuevo método, no hay trasmisión de conocimiento: ante la imposibilidad de Jacotot para transmitir nada, los alumnos habían aprendido solos, por sí mismos. Esto no quiere decir que la figura del maestro sea algo prescindible, pero su papel ya no es más el de dar acceso a los conocimientos que el posee, sino más bien el de apoyar la voluntad de sus alumnos, fomentando la autonomía de pensamiento y exigiendo un esfuerzo que haga posible la emancipación de sus inteligencias.
En la actualidad, ¿cuál es el futuro de la enseñanza? Se pregunta Sugata Mitra, profesor, investigador y jefe científico en el NIIT, una sociedad anónima de la india que proporciona educación y formación en tecnologías de la comunicación.
Esta pregunta es el resultado de un proceso de investigación sobre el origen de nuestro sistema educativo. Nuestro sistema educativo es heredado de una forma de organización creada por el imperio ingles en la época victoriana, asegura Mitra. Tenía como función, el control del imperio que se extendía por gran parte del planeta en una época en la que las tecnologías de comunicación eran muy limitadas aún y apenas se habían desarrollado. El imperio ingles ideó una suerte de máquina que posibilitara el control de los territorios que formaban parte de él, “la máquina burocrática administrativa”, y esta máquina, continúa Mitra, necesitaba de hombres que la hicieran funcionar. Para poder asegurar el suministro de hombres se crearon las escuelas, que no eran otra cosa que centros de producción de personas que alimentaran la maquina burocrática administrativa. Para ello debían adquirir una serie de conocimientos básicos: leer, escribir y realizar operaciones matemáticas simples, para poder trabajar con la información. La idea es que estas personas fueran intercambiables unas por otras, independientemente de donde vinieran, pues estos conocimientos eran comunes para todos.


Esta máquina ya no existe, ha sido sustituida por nuevas formas más sofisticadas de gestionar la información y ejercer el control. Pero la función de las escuelas sigue siendo muy similar, un centro disciplinario de producción de personas intercambiables entre sí. De manera que Mitra llega a la conclusión de que las escuelas están obsoletas.
Así nació, mientras ejercía como profesor de programación, su proyecto “Hole in the wall” , que consistía literalmente en hacer un agujero en un muro e insertar allí un ordenador con acceso a internet, de manera que quedara al alcance de los niños de un barrio pobre. Al día siguiente sorprendido observo que niños pobres sin ningún tipo de formación en el uso de ordenadores eran capaces de manejar el ordenador perfectamente y navegar por la red. De manera que repitió este experimento en diferentes sitios y bajo diferentes premisas con resultados similares, niños que vivían en aldeas aisladas sin acceso a ordenadores de ningún tipo eran capaces de aprender a manejarlos. Estos niños eran incluso capaces de aprender inglés para poder manejar estos ordenadores y aprender a tratar con conocimiento complejos como la replicación del ADN. Todo esto sin ningún profesor que ejerciera de mediador.
Según Mitra, nuestro sistema educativo está obsoleto, está basado en exámenes, deberes y castigos, que son entendidos como amenazas. Estas amenazas apelan a la parte reptiliana de nuestro cerebro, la parte que gestiona las reacciones a los estímulos y que en su funcionamiento hace que todo el resto del cerebro se desconecte.
De manera que como consecuencia de los diversos experimentos realizados dentro del proyecto “A hole in the wall”, Sugata Mitra ha llegado a la conclusión de que es el aprendizaje lo que resulta de la auto-organización educacional que los propios niños realizan de una forma autónoma y que responde a un estimulo que no tiene que ver con la amenaza sino con el placer. Y para favorecer esto propone la creación de entornos de aprendizaje auto-organizados en los que, como en la historia del maestro Jacotot que nos cuenta Rancière, el maestro ya no es la llave hacia un conocimiento al que solo se puede acceder a través de sus explicaciones -es decir a,  través de él como mediador-, sino mas bien alguien que, valiéndose de un ambiente de trabajo tecnológico, estimule a los alumnos para que puedan embarcarse en aventuras intelectuales conectados con montones de información en línea.

Referencias:
Rancière, J. (2010) El maestro ignorante. Barcelona: Laertes
Mitra, S. (2013) Construyendo una escuela en la nube. En https://www.ted.com/talks/sugata_mitra_build_a_school_in_the_cloud?language=es


martes, 9 de febrero de 2016

La educación en una sociedad líquida

Por Cristina Valencia

Actualmente en las ciudades, y más específicamente en las de los países desarrollados, los individuos nos vemos abocados a un ritmo de vida trepidante y vertiginoso,  donde las condiciones externas cambian antes de que las actuaciones sociales para adaptarse puedan ser afianzadas y consolidadas. Nos enfrentamos así a una gran paradoja, la velocidad a la que la sociedad está obligada a moverse impide la posibilidad de detenerse a analizar y valorar dicha velocidad y lo que ello conlleva. Es en este entorno, caracterizado por la ausencia de tiempo, donde prima la cantidad por encima de la calidad, la inmediatez por encima de lo duradero y la necesidad de evasión por encima de una conciencia real.


Causa o efecto de ese ritmo de vida, las constantes y casi inmediatas innovaciones en infinidad de campos, como la industria y la tecnología, nos inducen (inducción difícilmente esquivable) a estar siempre al día si no queremos correr el riesgo de quedar obsoletos o anticuados. Se diría que somos surfistas obligados a cabalgar en la cresta de la ola de un mar en constante movimiento si no queremos hundirnos o, en el mejor de los casos, permanecer inmóviles flotando en el océano por el resto de los días.
Para adaptarnos a esa condición de evolución incesante que lleva inherente la ausencia de estabilidad o permanencia de las condiciones externas, es imprescindible remodelarnos, reciclarnos y reinventarnos a la misma velocidad a la que se suceden los acontecimientos. Para ello, y como no podemos acumular los elementos de nuestra persona que ya son inservibles (cualidades, aptitudes, preferencias, o incluso valores), debemos tener la capacidad de desechar y dejar atrás las piezas de nuestra identidad que una vez fueron las adecuadas pero que ya han sido necesariamente reemplazadas por otras.
De ahí que dicha identidad, definida por la RAE como “conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás”, esté en constante cambio, presa de la necesidad de adaptación a un medio que parece no detenerse jamás. Quizás el filósofo y escritor Ralph Waldo Emerson, líder del movimiento del Trascendentalismo , no podría resumirlo mejor al afirmar que “cuando patinamos sobre hielo quebradizo, nuestra seguridad depende de nuestra velocidad”.
A lo largo de la historia gran número de escritores, estudiosos y teóricos han descrito en sus textos las tendencias o movimientos sociales que se generan debido a la necesidad de una constante adaptación al medio. Lao Tsé, filósofo oriental del desapego y a quien se le atribuye la autoría del libro Tao Te Ching  (obra esencial del Taoísmo), afirmaba que “el camino" puede verse como el cambio permanente y éste es la verdad universal. El escritor Ítalo Calvino describía en Las ciudades Invisibles  una sociedad en la que sus habitantes,  al caer presos del hastío, incapaces de soportar su trabajo, a sus parientes, su casa y su vida, “se mudan a la ciudad siguiente” donde “cada uno de ellos conseguirá un nuevo empleo y una esposa distinta, verá otro paisaje al abrir la ventana y dedicará el tiempo a pasatiempos, amigos y cotilleos diferentes”. Por otro lado, el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman acuña el término “sociedad líquida” para definir a una sociedad en constante cambio que, al igual que el estado líquido (y opuestamente al sólido), es incapaz de mantener una forma determinada. En ese panorama, afirma Bauman, la victoria será para las personas ligeras, volátiles, ágiles (se sienten como en casa en muchos sitios pero en ninguno en particular), que aceptan la desorientación y son inmunes al vértigo, que están adaptadas al mareo y toleran la ausencia de itinerario, dirección o indeterminación de duración del viaje.


Y en semejante escenario se abre una irresoluble pregunta: ¿cómo debería ser la educación para un futuro tan desconocido y variable? Cierto es que en la actualidad se está viviendo un momento de cambio (o por lo menos un intento de él) en el sistema educativo: surgen nuevas teorías del aprendizaje, se redefinen competencias, se programan nuevos objetivos y se investiga en innovadoras metodologías. Pero estos intentos de reformular la educación se encuentran con numerosos obstáculos, el principal de ellos es el desconocimiento del futuro inmediato y de las necesidades de las generaciones venideras. El miedo al cambio y a lo desconocido podría ser un denominador común entre los detractores de las nuevas fórmulas, que parecen resistirse a la obviedad de que la sociedad ha evolucionado drásticamente desde el S. XIX, y con ella debería haber evolucionado también el sistema de enseñanza-aprendizaje implantado en aquellos tiempos. Si bien nos encontramos ante un horizonte desdibujado, lo que sí sabemos con certeza es que el índice de abandono escolar (cerca del 24% en España según la OCDE para el año 2014-2015) es inaceptable pero comprensible. Comprensible porque la naturaleza y entorno del ser humano ha cambiado y no con él las aulas, en las que seguimos observando, salvo en centros excepcionales, la misma disposición de los elementos, estructuras jerárquicas, contenidos, metodologías, gestión del tiempo y recursos que los empleados (y de manera adecuada para aquella época, nadie lo niega) en la revolución industrial. Los alumnos del S.XXI padecen cada día el hastío, la monotonía y la desmotivación que generan un sistema educativo obsoleto e inadaptado a las nuevas necesidades sociales. No se trata de eliminar la importancia de proporcionar conocimiento e información al alumnado, de potenciar una conducta impulsiva y carente de atención (según George Meirieu, en Carta a un joven profesor, los niños y adolescentes pasan un promedio anual de tiempo mayor ante el televisor, mando a distancia en mano, que en la escuela, lo que supone que en las clases reproduzcan el hábito del “zapeo” cuando algo no les interesa, dificultando así una atención continua hacia el docente). Se trata pues de que los contenidos a impartir y las competencias a desarrollar (adaptadas a los tiempos que corren) sean llevadas a cabo de manera más eficaz, generando la curiosidad y motivación de los alumnos por aprender, conscientes ante todo de las aplicaciones prácticas y beneficios que su formación les puede proporcionar. Y puestos a pedir, no estaría fuera de lugar el hacer del entorno escolar un lugar menos inhóspito para todos.
Para los deseosos de la evolución del sistema educativo, entre los que se encuentra una servidora, y a pesar de las incertidumbres que se generan ante el vertiginoso ritmo de cambios sociales frente al que nos encontramos, no puedo decir más que:

DISCULPEN LAS MOLESTIAS, ESTAMOS TRABAJANDO EN ELLO.